Policía minimiza marcha multitudinaria por la paz y la democracia en Honduras


Miles de hondureños se volcaron a las calles en una masiva “Caminata por la Paz y la Democracia”, una movilización ciudadana que se desarrolló simultáneamente en 18 ciudades del país. Sin embargo, la Policía Nacional ha sido objeto de críticas por intentar minimizar la magnitud del evento al publicar cifras que sugieren una baja participación, en contraste con las imágenes y testimonios que evidencian una jornada multitudinaria.

Más de 40 mil ciudadanos marcharon con fe y esperanza

La caminata, que reunió a diversos sectores sociales, religiosos y civiles, fue descrita por organizadores como un acto de unidad nacional en defensa de los valores democráticos y la paz. En Tegucigalpa, San Pedro Sula, La Ceiba, Choluteca y otras ciudades, se reportaron avenidas colmadas de ciudadanos portando banderas, pancartas y símbolos religiosos como la cruz y la estrella de David, en un ambiente pacífico y esperanzador.

Despliegue policial masivo

La Policía Nacional desplegó más de 7,000 agentes en todo el país para garantizar la seguridad y el orden durante la jornada. Aunque el operativo fue considerado exitoso por los propios cuerpos de seguridad, el comunicado oficial emitido posteriormente reportó una participación “moderada”, lo que ha sido interpretado por diversos sectores como un intento de deslegitimar la fuerza del movimiento.

Reacciones ante cifras oficiales

Organizadores y participantes han cuestionado la versión oficial, señalando que las cifras difundidas por la Policía no reflejan la realidad vivida en las calles. “Fue una marcha histórica, con miles de personas en cada ciudad. No se puede ocultar lo que todos vimos”, expresó uno de los líderes del movimiento.

Contexto político y social

La Caminata por la Paz y la Democracia surge en un contexto de creciente preocupación por el debilitamiento de las instituciones democráticas, la prolongación del estado de excepción y la falta de diálogo entre el gobierno y la ciudadanía. Para muchos, la marcha fue una expresión de resistencia pacífica y un llamado urgente a la defensa de los derechos fundamentales.


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