Bolivia inicia votaciones para mandar al carajo 20 años de socialismo sin resultados


Este domingo, más de 7,9 millones de bolivianos acuden a las urnas en una jornada electoral marcada por el hartazgo social y económico, con la derecha perfilándose como favorita para poner fin a dos décadas de gobiernos de izquierda encabezados por el Movimiento Al Socialismo (MAS).

Las votaciones comenzaron a las 08:00 (hora local) y se extenderán hasta las 16:00, en una elección que definirá al próximo presidente y renovará los 166 escaños del Congreso. Ocho candidatos compiten por la presidencia, pero los favoritos son el empresario Samuel Doria Medina y el expresidente Jorge Tuto Quiroga, quienes podrían enfrentarse en una inédita segunda vuelta entre dos figuras de derecha el próximo 19 de octubre.

Crisis económica impulsa el cambio

Bolivia llega a esta elección en medio de una severa crisis: escasez de dólares y combustibles, inflación interanual cercana al 25% —la más alta en 17 años— y una economía golpeada por subsidios insostenibles. El país, antes potencia gasífera, ha visto mermadas sus reservas internacionales, mientras sus recursos de litio siguen sin explotarse plenamente.

Muchos ciudadanos, incluso antiguos simpatizantes del MAS, expresan su desencanto. “No hay gasolina, no hay diésel y tampoco gas”, lamenta Saturnina Sahuira, vendedora ambulante en La Paz. Como ella, miles de bolivianos buscan un giro político que les devuelva estabilidad.

Ambos candidatos de derecha proponen desmontar el modelo estatista del MAS. Doria Medina plantea un plan de choque de 100 días para estabilizar la economía, mientras Quiroga promete “cambiar todo, absolutamente todo”. Ambos coinciden en exigir que Evo Morales rinda cuentas ante la justicia.

El partido oficialista llega dividido y debilitado. Evo Morales, impedido de postularse por límites constitucionales, enfrenta una orden de detención y promueve el voto nulo desde su bastión en el Trópico de Cochabamba. Su ruptura con el actual presidente Luis Arce ha fragmentado al movimiento, dejando al MAS sin una figura fuerte en la contienda.

Analistas coinciden en que el voto no necesariamente refleja una adhesión ideológica a la derecha, sino un deseo de estabilidad. “La gente quiere salir del caos, no necesariamente cambiar de ideología”, señala la investigadora Daniela Osorio Michel.


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