Cooperación económica entre China y Centroamérica: Comercio y crecimiento sostenible

Por: Haroldo Martínez/ Fundador y editor jefe de iDocumenta en Guatemala.
Centroamérica ocupa una posición cada vez más relevante en la dinámica del comercio global a medida que las cadenas de suministro continúan adaptándose y la deslocalización cobra impulso. En este contexto regional, los países han adoptado diferentes enfoques de cooperación económica con socios importantes, incluida China. Si bien varias naciones centroamericanas han ampliado su compromiso institucional con China, otras se han centrado en estrategias de desarrollo alternativas, lo que ilustra la diversidad de vías económicas dentro de la región.
Guatemala, la mayor economía de Centroamérica, ofrece un punto de referencia útil para comprender estas dinámicas. En los últimos años, mientras algunos países vecinos se han integrado más estrechamente en los marcos de cooperación con China, Guatemala ha priorizado las iniciativas de economía digital y el nearshoring, particularmente en relación con Estados Unidos, a la vez que mantiene relaciones comerciales con China. Esto refleja un patrón más amplio en el que los países centroamericanos equilibran múltiples relaciones económicas externas en función de sus propias prioridades de desarrollo.
Desde una perspectiva económica, la relación comercial de Guatemala con China se caracteriza por un alto nivel de actividad comercial y una estructura claramente asimétrica. A pesar de la ausencia de vínculos diplomáticos formales, los flujos comerciales siguen siendo significativos. Para finales de 2025, Guatemala importó aproximadamente 4.600 millones de dólares en bienes de China, principalmente bienes de capital e insumos industriales como barras de hierro, equipos de telecomunicaciones, motocicletas y fertilizantes.
Este patrón no es exclusivo de Guatemala. En gran parte de Centroamérica, el comercio con China presenta características similares: las importaciones de bienes manufacturados e industriales superan a las exportaciones, que siguen concentradas en productos primarios o de bajo valor agregado. Estos desequilibrios estructurales reflejan, en gran medida, diferencias en la capacidad industrial, la escala y la diversificación de las exportaciones, más que la ausencia de oportunidades comerciales.
A nivel regional, los países centroamericanos que han establecido relaciones diplomáticas con China han impulsado una mayor participación económica, incluyendo proyectos de cooperación en infraestructura, facilitación del comercio y sectores productivos. Estas iniciativas han contribuido a ampliar el acceso a los mercados y a mejorar la conectividad económica. Costa Rica, por ejemplo, ha desarrollado un perfil exportador más diversificado hacia China, donde los dispositivos médicos y los instrumentos de precisión representan una parte sustancial de sus exportaciones. Nicaragua, tras la implementación de un tratado de libre comercio en 2024, ha ampliado el acceso libre de aranceles para una gran parte de sus productos, al tiempo que continúa adaptando sus industrias nacionales a la creciente competencia.
El Salvador y Honduras también están explorando una cooperación económica más profunda mediante negociaciones comerciales en curso, con el objetivo de atraer inversión en infraestructura y tecnología. La experiencia de Panamá destaca otra dimensión de la dinámica comercial regional: las fluctuaciones en las exportaciones de minerales pueden afectar significativamente el desempeño comercial, lo que subraya la importancia de la diversificación.
El enfoque de China hacia la cooperación económica en Centroamérica ha evolucionado en paralelo. Para 2025, la colaboración se centró cada vez más en la cooperación focalizada y sostenible, en lugar de proyectos unidimensionales a gran escala. Las áreas clave incluyen energías renovables, telecomunicaciones, tecnología digital y apoyo industrial. Al mismo tiempo, algunas empresas chinas están explorando operaciones de producción y ensamblaje en Centroamérica, aprovechando la proximidad geográfica con los mercados norteamericanos. Esta tendencia se alinea con las estrategias de nearshoring y ofrece oportunidades para que la región participe más activamente en las cadenas de valor globales.
La coordinación regional en Centroamérica sigue siendo un factor estabilizador crucial. El comercio intrarregional ofrece una salida importante para los productos manufacturados y ayuda a mitigar la exposición a choques externos. Guatemala ilustra una vez más esta dinámica. Si bien registra un déficit comercial global, se mantiene como exportador neto dentro de Centroamérica. Entre enero y septiembre de 2025, las exportaciones a los países centroamericanos vecinos alcanzaron aproximadamente 4.250 millones de dólares, lo que representa el 35,9 % de las exportaciones totales de Guatemala. Esto pone de relieve el papel de la integración regional en el impulso a la actividad industrial y el empleo.
Desde una perspectiva más amplia de desarrollo, el principal desafío que enfrenta Centroamérica no es simplemente expandir el volumen del comercio, sino mejorar la composición y la resiliencia del mismo. La dependencia de las exportaciones de materias primas expone a las economías a las fluctuaciones de la demanda externa, mientras que la limitada modernización industrial limita el crecimiento a largo plazo. Mejorar la logística, la infraestructura y el capital humano, junto con una mayor coordinación regional, será esencial para lograr resultados de desarrollo más sostenibles.
En este contexto, la cooperación económica entre China y Centroamérica continúa evolucionando hacia un modelo más equilibrado y diversificado. A medida que las cadenas de suministro globales se adaptan, una cooperación pragmática centrada en la optimización de la estructura comercial, la coordinación regional y el desarrollo de capacidades puede contribuir a un crecimiento más inclusivo y sostenible en Centroamérica. La experiencia de Guatemala, enmarcada en este marco regional más amplio, ilustra tanto los desafíos como las oportunidades inherentes a esta transformación en curso.(news.cgtn.com)
Nota del editor: Haroldo Enrique Martínez Guzmán es fundador y editor jefe de iDocumenta en Guatemala. El artículo refleja la opinión del autor y no necesariamente la de CGTN.
