Cardenal Rodríguez llama a una transición pacífica y sin violencia en Honduras


Tegucigalpa. El cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga hizo este 1 de enero un llamado directo al Gobierno para garantizar que el país viva una transición pacífica, serena y sin violencia, en vísperas del cambio de mando previsto para el próximo 27 de enero. El mensaje fue emitido tras la misa de Año Nuevo celebrada en la Basílica de Suyapa.

El purpurado instó a las actuales autoridades a entregar el poder con dignidad y “con la frente en alto”, recordando que la violencia no deja ningún beneficio al país.
“Ojalá puedan hacer esa transición en serenidad, en paz, sin ningún tipo de violencia. ¿Qué van a ganar con eso?”, expresó ante los medios.

Honduras se prepara para la toma de posesión del presidente electo Nasry “Tito” Asfura, del Partido Nacional, quien recibirá el poder de manos de la presidenta Xiomara Castro, del partido Libre. El proceso ocurre en un ambiente político marcado por tensiones postelectorales y manifestaciones de sectores afines al oficialismo.

El Partido Nacional regresará al poder tras haber gobernado entre 2010 y 2022, un período señalado por denuncias de corrupción y vínculos con el narcotráfico. Por su parte, Libre pasará a la oposición después de cuatro años de gobierno también cuestionados por presuntos actos de corrupción y promesas incumplidas.

Diversos sectores sociales han pedido al Ejecutivo garantizar una transición ordenada, especialmente después de las protestas registradas en Tegucigalpa tras los comicios. Aunque la presidenta Castro ha prometido una entrega pacífica, aún no se ha pronunciado públicamente tras la declaratoria oficial del Consejo Nacional Electoral (CNE).

Mensaje a las nuevas autoridades

Rodríguez también dirigió un mensaje al próximo gobierno, subrayando que Honduras “tiene futuro y esperanza”, pero advirtiendo que la ciudadanía sabrá rechazar a quienes no gobiernen para el bien común.

“Ahora tienen la oportunidad de hacer algo grande por Honduras. Si no hacen el bien, el pueblo los va a rechazar”, afirmó, recordando que los gobernantes juran servir y rendir cuentas al pueblo.

El cardenal fue enfático al señalar que “Honduras no debe convertirse en un narcoestado”, calificando el narcotráfico como un crimen que destruye vidas y corrompe instituciones. Asimismo, denunció el enriquecimiento ilícito en la función pública como una de las raíces de los males que afectan al país.

Durante su homilía de Año Nuevo, Rodríguez exhortó a los hondureños a no desplazar a Dios por lo material y a iniciar el 2026 poniendo la fe como prioridad. Criticó la cultura del consumismo y los “ídolos modernos” —como el poder, el dinero o la fama— que, dijo, generan vacío espiritual, odio y violencia.

Finalmente, pidió a cada ciudadano convertirse en constructor de paz, recordando que la violencia no se combate únicamente con represión, sino con educación, respeto a la vida y vivencia de los valores cristianos.

“Dios es de primera necesidad en Honduras”, concluyó, deseando un año nuevo lleno de paz, esperanza y amor para todo el país.


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