Quién es Cilia Flores, la mujer de Maduro


En la política venezolana, Cilia Flores ha sido mucho más que la esposa del presidente. De acuerdo con un perfil publicado por CNN en Español, su trayectoria política se consolidó mucho antes de que Nicolás Maduro llegara al poder y estuvo marcada por una carrera propia dentro del chavismo, donde acumuló influencia y capital político durante más de dos décadas.

Flores nació en 1956 en Tinaquillo, estado Cojedes, y creció en sectores populares del oeste de Caracas. Según el medio internacional, es abogada con formación en derecho laboral y penal y se incorporó al movimiento chavista desde sus primeros años.

En la década de los noventa, brindó apoyo legal a Hugo Chávez y a militares involucrados en el intento de golpe de Estado de 1992. En ese contexto conoció a Nicolás Maduro, quien por entonces participaba activamente en las campañas por la liberación del líder chavista.

Mientras Maduro iniciaba su recorrido político desde el sindicalismo hasta ocupar la Cancillería, Flores avanzaba en el Legislativo. Fue electa diputada en el año 2000 y reelecta en 2005. Un año después, se convirtió en la primera mujer en presidir la Asamblea Nacional, cargo que asumió tras la salida de Maduro, quien pasó a formar parte del gabinete de Chávez.

Según el mismo reporte, su presidencia parlamentaria estuvo marcada por decisiones controvertidas, como la restricción del ingreso de periodistas al hemiciclo y señalamientos por la contratación de familiares en el Congreso, acusaciones que ella siempre negó públicamente.

Posiciones estratégicas dentro del Partido Socialista Unido

Además de su papel en el Legislativo, Flores ocupó posiciones estratégicas dentro del Partido Socialista Unido de Venezuela. Entre 2009 y 2011 fue vicepresidenta del PSUV y, en 2012, Chávez la nombró procuradora general de la República. Para entonces, según analistas citados por CNN, ya era una de las figuras más influyentes del entorno chavista y una dirigente de plena confianza del presidente.

Tras la muerte de Chávez en 2013 y la llegada de Maduro a la Presidencia, Flores redujo de forma notoria su exposición mediática. Ese mismo año, luego de más de 20 años de relación, la pareja contrajo matrimonio. La politóloga Carmen Arteaga, profesora de la Universidad Simón Bolívar, explicó a CNN que, aunque su perfil público bajó, su rol como asesora cercana y figura de respaldo político se mantuvo durante los años de disputas internas por el control del chavismo.

Ese ejercicio del poder desde un segundo plano ha llevado a que Flores sea comparada con Claire Underwood, el personaje de la serie House of Cards. Según Arteaga, Flores es vista como una “eminencia gris”, con influencia constante, pero poco visible, especialmente en los momentos clave de consolidación del liderazgo de Maduro tras la muerte de Chávez.

En años recientes, Flores volvió a ocupar cargos electivos. Fue integrante de la Asamblea Nacional Constituyente instalada en 2017 y, desde 2021, es diputada de la Asamblea Nacional. La politóloga Estefanía Reyes, citada por CNN, señaló que su poder es difícil de medir porque “ocurre tras bambalinas” y no está institucionalizado, lo que complica la rendición de cuentas dentro del sistema político venezolano.

Su nombre también ha estado ligado a episodios de alto impacto internacional. En 2015, dos de sus sobrinos fueron detenidos y posteriormente condenados en Estados Unidos por delitos de narcotráfico. Flores calificó ese hecho como un secuestro. En 2018, Canadá la sancionó junto a otros funcionarios venezolanos y, meses después, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos la incluyó en su lista de sanciones, señalando que Maduro se apoya en su círculo íntimo para mantenerse en el poder.

Capturada junto a Maduro

Este sábado, la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, informó que Maduro y Flores fueron acusados formalmente en el Distrito Sur de Nueva York por cargos relacionados con narcotráfico y terrorismo. El presidente Donald Trump aseguró que ambos fueron capturados y trasladados fuera de Venezuela tras una operación militar estadounidense.

Más allá del proceso judicial en curso, analistas coinciden en que Cilia Flores es percibida por la opinión pública como una figura inseparable del poder chavista.

Para unos, la mujer más influyente del país; para otros, el símbolo de un sistema político sostenido durante años por decisiones tomadas lejos del escrutinio público. En cualquier caso, su historia confirma que Flores nunca fue solo la esposa del presidente, sino una protagonista central del poder en Venezuela.


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