Los nuevos anillos del poder: Rosario Murillo al mando de todo


En Nicaragua no ha cambiado el presidente ni el partido de Gobierno desde el regreso a la Presidencia de Daniel Ortega, en 2007. Pero el círculo de poder que le rodea sí ha cambiado —y se ha encogido—, sobre todo desde el ascenso imparable de Rosario Murillo. 

La esposa del caudillo pasó de jefa de comunicación de la campaña electoral, en 2001, a jefa de facto del gabinete de Gobierno y vocera del régimen en 2007. Luego ascendió a vicepresidenta del “50-50”, en 2017, y desde 2025 fue impuesta “constitucionalmente” como “copresidenta” y sucesora dinástica. Mientras, Daniel Ortega cada día luce más debilitado y aislado, sin poder efectivo de decisión, cumpliendo únicamente una función simbólica y ceremonial del poder.

El ascenso de Murillo tomó varias décadas en formalizarse pero, desde antes de asumir un cargo, ella se encargó de “arrasar” el terreno, derribando las cabezas de aquellos rivales que otrora parecían intocables —como Dionisio “Nicho” Marenco, Lenin Cerna, Humberto Ortega, entre otros—, en un destino donde no cabe nadie que se atreva a cuestionar o amenazar el trono donde, a sí misma, Rosario Murillo se ve gobernando sin sombra.

En octubre de 2016, CONFIDENCIAL publicó el reportaje Los anillos del poder y los operadores de Ortega y Murillo que incluyó, por primera vez, un bosquejo sobre cómo estaba entonces organizado el poder en Nicaragua y quiénes eran sus operadores. Diez años después, tras una rebelión ciudadana masacrada y bajo un estado policial de facto, presentamos el nuevo mapa de la cadena de mando que administra los cuatro pilares del poder:

  • La represión y la violencia política nacional y transnacional
  • La centralización de los aparatos del Estado-partido
  • El control de la economía, la captura del Estado y la corrupción oficial y “no autorizada”
  • La censura de prensa y opinión y el relato de la propaganda oficial

En los últimos años, cayeron figuras prominentes de los operadores del poder como el asesor de seguridad nacional, Nestor Moncada Lau, y el asesor económico presidencial, Bayardo Arce Castaño, uno de los líderes “históricos” del FSLN. Mientras se fortaleció el poder de Fidel Moreno, Laureano Ortega Murillo, Gustavo Porras, Julio César Avilés, Francisco Díaz, Ovidio Reyes, Luis Cañas y Wendy Morales, al amparo de Rosario Murillo. Bajo la “copresidencia” de Ortega y Murillo, estos son los nuevos anillos del poder, ahora subordinados —de forma exclusiva— a ella.

La “copresidencia”, bajo el mando de Rosario Murillo

Durante más de una década, el equilibrio del poder entre Ortega y Murillo representaba el secreto mejor guardado del régimen. Hubo conflictos visibles, forcejeos, y pugnas legendarias que paralizaban la gestión de Gobierno sin que existiera alguna otra explicación plausible. Al final de la batalla prevalecía una visión más o menos compartida entre Ortega y Murillo, una especie de consenso en la pareja presidencial, que determinaba las decisiones estratégicas de la acción del Gobierno y el partido Frente Sandinista (FSLN).

Rosario Murillo junto a Daniel Ortega, durante un acto público por la graduación de cadetes de la Policía, el 15 de enero de 2026. // Foto: CCC

Esa era la única instancia de deliberación política de un régimen personalista, donde todas las decisiones se adoptaban en exclusividad por la pareja, y que ahora están bajo el mando hegemónico de Rosario Murillo.

Así, la familia, no el partido FSLN ni el equipo de Gobierno, funciona como el último reducto de confianza que cohesiona todas sus decisiones. Y, a partir de ese reducido núcleo de altos funcionarios, se organizan las líneas de mando y supervisión sobre los pilares del poder a través de los operadores políticos.

Antes de 2017, Ortega concentraba su atención prioritaria en las “líneas gruesas” asociadas a los poderes fácticos: el Ejército y la seguridad nacional, la relación con el gran capital y los inversionistas nacionales y extranjeros, las alianzas internacionales (el Alba, Caracas, La Habana,) los centros internacionales de poder (Washington, Moscú y China, con quien retomó relaciones diplomáticas en diciembre de 2021), y las decisiones políticas domésticas sobre los poderes del Estado y la oposición, que tienen implicaciones estratégicas.

Desde 2021, y sobre todo, después de la proclamación de la “copresidencia” —a inicios de 2025— Rosario Murillo atiende todo lo que tradicionalmente supervisaba Ortega, incluida la relación con el Ejército, el manejo de la política exterior, la política interna, y la relación con el gran capital. Además, ella sigue siendo la administradora de la maquinaria de Gobierno, la organizadora del partido y sus correas de transmisión: la Juventud Sandinista, los Gabinetes de la Familia, las alcaldías, los medios de comunicación y las Iglesias; y dirige las políticas gubernamentales de impacto político y social.

Si antes de 2021, Ortega y Murillo deliberaban, hoy Murillo decide unilateralmente e informa de manera discrecional a Ortega de las decisiones que se presentan como un acto de la “copresidencia”.

Uno de los ejemplos más recientes fue el nombramiento de la nueva Corte Suprema de Justicia “murillista”, en la que ella nombró a ocho magistrados y Ortega solo mantiene en el cargo “por ahora” a la defenestrada expresidenta de la Corte, Alba Luz Ramos, quien fue desalojada de la CSJ por órdenes de Murillo desde octubre de 2023, pero aún no se conoce una destitución o renuncia formal de su cargo, como sí ocurrió con otros magistrados.

Ningún alto funcionario del Gobierno, el partido, el Ejército y la Policía, diplomático o representante de un gobierno extranjero, puede acceder de forma directa a Daniel Ortega. “La comunicación directa con el comandante está terminantemente prohibida por la compañera”, reveló a CONFIDENCIAL una fuente que conoce los entresijos del poder: “Todo tiene que ser canalizado a través de ella, y solamente ella puede autorizar una comunicación directa con Daniel”. 

Si Ortega es un gobernante ausente, ahora sin poder de veto, Murillo es omnipresente, con su excéntrico e inconfundible atuendo, sus monólogos diarios a los medios de propaganda oficialista —a cargo de sus hijos—, y su retórica altisonante, en la cual insulta, vocifera y atropella las reglas del idioma.

La llamada Constitución “Chamuca” —hecha a la medida de la sucesión dinástica— la impuso como “copresidenta” con un mandato, ya no de cinco, sino de seis años. La reforma contempla que, ante la falta definitiva de uno de los dos copresidentes —por muerte o renuncia ante la Asamblea Nacional—, “el otro copresidente o copresidenta terminará el período por el que fueron electos”.

La sucesión legal está sellada, pero quedan abiertas muchas interrogantes sobre la sucesión política, por la erosión del poder que ha provocado la purga interna ejecutada por Rosario Murillo.

El ascenso de los hijos como operadores del poder 

Identificados como asesores presidenciales para asuntos privados y gubernamentales, los hijos del matrimonio Ortega Murillo también han ascendido como operadores del poder.

Los hijos de Daniel Ortega y Rosario Murillo, de izquierda a derecha: Juan Carlos, Maurice Facundo, Daniel Edmundo, Laureano Facundo, Camila Antonia, Rafael y Luciana Catarina. // Fotoarte: CONFIDENCIAL

Ocho de los nueve hijos de la pareja ocupan un lugar —con mayor o menor visibilidad— en el aparato dictatorial. Uno controla el negocio de la distribución del petróleo y las finanzas de la familia; otro funge como “canciller de facto”, asesor en temas de inversiones y comercio con Rusia y China, y otros dirigen canales de comunicación y compañías de publicidad, cumpliendo funciones estratégicas en la maquinaria de propaganda y comunicación oficialista, a la vez que cultivan un feudo de representación en comunicaciones, arte, moda y deporte, según sus propios pasatiempos.

Laureano Ortega Murillo, el primus inter pares

El principal operador familiar del poder es el tenor de la Fundación Incanto Laureano Ortega Murillo, designado como canciller de facto para atender relaciones estratégicas con China y Rusia, los principales aliados internacionales del Gobierno, en representación personal de la “copresidencia” al margen, o por encima, del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Laureano es asesor presidencial en temas de inversiones y comercio internacional y preside ProNicaragua. Actuó como el enlace personal de Ortega con Wang Jing, el concesionario chino del fallido canal interoceánico, y como representante del Estado en las relaciones económicas y políticas con la Rusia de Vladimir Putin, y en el restablecimiento de relaciones diplomáticas con la República Popular China, tras la ruptura con Taiwán. Él recibe a las delegaciones internacionales de los países aliados y preside los actos protocolarios y sociales.

Laureano Ortega ha ganado protagonismo en el gabinete económico: con el presidente del Banco Central, Ovidio Reyes, participa en reuniones con ministros del área económica y negociaciones privadas con inversionistas y líderes empresariales; también acompaña al ministro Oscar Mojica, en la inauguración de obras de infraestructura, y al general Julio César Avilés en los actos de protección de la cosecha cafetalera con los productores.  

Laureano es el primus inter pares, entre los hijos de la familia gobernante, y actúa como el vocero oficial de los “copresidentes”. A menudo señalado por sus gustos excéntricos, como vestir trajes finos a la medida, usar un rolex o disfrutar de champán y caviar negro de beluga de 10 000 dólares por kilo, en una fiesta rusa en su honor.Desde 2015 también es presidente de la Fundación Incanto, que organiza el festival de ópera Pucciniano, con una producción estimada en casi 300 000 dólares, en la cual participa como tenor, dado su pasatiempo en la ópera italiana.

Rafael Ortega Murillo, un operador económico discreto

Rafael “Payo” Ortega es un operador discreto, que atiende directamente las relaciones con Venezuela y el Alba, asistiendo a las cumbres regionales con rango de ministro. Ha sido desplazado por Laureano en las representaciones diplomáticas estratégicas del régimen, aunque sí alcanzó en algunas de las fotos del restablecimiento de las relaciones diplomáticas con China, en diciembre de 2021.

Él supervisa de forma directa las operaciones de Albanisa, que dirigía Francisco “Chico” López, y de la cual derivó una millonaria red de negocios privados, incluyendo las gasolineras DNP Petronic e Inversiones Zanzíbar.

Las gasolineras DNP Petronic fueron cerradas por las sanciones de Estados Unidos, a partir de marzo de 2020, pero —según confirmó CONFIDENCIAL— comenzaron a reabrir en abril de 2022, aceptando solamente pagos en efectivo para evadir las prohibiciones de transacciones bancarias.

Su hijo Rafael “Payito” Ortega y su nuera Margarita Sánchez, manejan el control del negocio de la paquetería, junto a Laureano y Maurice Ortega Murillo.

Daniel Edmundo y los hilos de la propaganda oficialista

Daniel Edmundo Ortega Murillo es el director del oficialista Canal 4 —junto a su hermano Carlos Enrique (Tino) en la parte técnica—.

Desde finales de 2021, además de ser director de Multinoticias Canal 4 y  representante de los medios del Poder Ciudadano, pasó a ser Coordinador de Medios del Consejo de Comunicación y Ciudadanía (CCC), una estructura inventada por Ortega para su Murillo, cuando tenía que justificar su vocería bajo la estrategia de “información incontaminada”, diseñada por ella para monopolizar la propaganda oficial.

El primogénito de los hijos biológicos de Ortega y Murillo también está a cargo de la estrecha cooperación con los sistemas y agencias de noticias de Venezuela, Rusia y China, desplazando a su hermano Juan Carlos —un año menor que él— del protagonismo en el manejo de la propaganda oficial, aunque este último permanece a cargo del Canal 8, comprado con fondos de la cooperación venezolana.

Camila Ortega Murillo, asistente personal con un ministerio a la medida

Camila Ortega Murillo fue designada —igual que su hermana menor Luciana— como asesora presidencial en una cumbre regional de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), en enero de 2015, pero su actividad más notoria es servir como asistente personal de su madre, cargando y pasando papeles, teléfono, o coloridas bufandas.

De niña, Camila protagonizó cárteles oficiales de la propaganda sandinista, y retomó su exposición pública en las pasarelas, de las que más tarde creó Nicaragua Diseña, un evento de modelaje y diseño, que recibe apoyo de fondos públicos.

Actualmente, dirige junto con sus hermanos Luciana y Maurice, el medio Viva Nicaragua Canal 13, que juega un papel estratégico en la propaganda política y entretenimiento alineado al régimen. Además, funge como enlace de comunicación y supervisión en el área social del Gobierno y en el sector turismo.

Camila Ortega Murillo también es coordinadora general de la “Comisión Nacional de Economía Creativa”, creada por sus padres en abril de 2019. La Comisión está integrada por el Ministerio de Educación (Mined), el Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), el ya desaparecido por el Ministerio de Economía Familiar, Comunitaria, Cooperativa y Asociativa (Mefcca), el Ministerio de la Juventud, Instituto Nacional de la Cultura, la Cinemateca Nacional, el Instituto Tecnológico Nacional (Inatec) y por las plataformas Nicaragua Diseña y Nicaragua Emprende.

En enero de 2025, la dictadura eliminó el Mefcca, ministerio insignia de Murillo, marcado por la corrupción. En su lugar, creó el Ministerio para la Promoción de Emprendimientos, que formalmente no tiene ningún ministro o ministra a cargo. En mayo de 2025 la exdirectora de Pequeños Negocios del Mefcca, Frania Peralta Obregón —también hermana de Aarón Peralta, director de Canal 6— fue nombrada como secretaria general del nuevo ministerio. Sin embargo, la hija de los dictadores es la cara visible de esta nueva institución.

En octubre de 2025, también encabezó una delegación oficial para participar en el Foro Global de Mujeres Protagonistas en China, para discutir el desarrollo y empoderamiento femenino, del que su madre la erigió representante nacional.

Además, administra la Secretaría de Economía Creativa y Naranja, dependencia adscrita a la Presidencia de la República, que en 2025 recibió un presupuesto de 1.16 millones de córdobas.

Maurice Ortega Murillo, el ascenso más reciente, “delegado” para el deporte

A finales de 2024, Maurice Ortega Murillo fue identificado por los medios oficialistas como delegado presidencial para abanderar a la selección nacional de voleibol que viajaba al campeonato centroamericano en San Salvador. Ese fue el inicio de un meteórico ascenso al frente del deporte nicaragüense fuera para abanderar selecciones, recibir estrellas del deporte o inaugurar instalaciones.

Maurice Ortega es el delegado presidencial para el deporte, encargado de supervisar el Instituto Nicaragüense de Deportes (IND) y sus directivos, y fomentar la imagen de sus padres en ese campo.

Antes de eso, Maurice era uno de los hijos que se mantenía al margen de los reflectores, aunque no exento de cargos y vínculos.

En 2010 se casó con Blanca Díaz Flores, hija de quien más tarde fue ascendido a director de la Policía Nacional, el primer comisionado Francisco Díaz.

Desde 2011, dirige —junto a Camila y Luciana— el Canal 13, también adquirido con fondos públicos, y en 2014 fue identificado como responsable de la división de TV Noticias del Canal 2, uno de los últimos canales privados adquiridos por el conglomerado familiar.

En octubre de 2025 igual viajó junto a su hermana Camila a China, identificado como director de Viva Nicaragua Canal 13 y miembro del Consejo de Comunicación y Ciudadanía.

Como a su madre Rosario Murillo, a los hijos de la pareja dictatorial no parecen faltarle cargos o sombreros, dentro o fuera del Estado, siempre operando bajo las órdenes de ella.(confidencial.digital))


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