Laura Fernández se consolida como favorita rumbo a las elecciones en Costa Rica
San José, Costa Rica — 21 de enero de 2026, 06:59 (UTC -6)
La contienda presidencial en Costa Rica dio un giro decisivo este miércoles, luego de que una nueva encuesta de la Universidad de Costa Rica (UCR) colocara a la candidata conservadora Laura Fernández con una ventaja suficiente para ganar en primera vuelta el próximo 1 de febrero.
El estudio revela que Fernández, abanderada del oficialismo, alcanza un 40% de intención de voto, el mínimo requerido por la legislación costarricense para evitar un balotaje. Su ascenso es notable: creció diez puntos respecto a la medición de diciembre, mientras que el grupo de indecisos cayó de 45% a 32%.
Oposición dispersa y sin repunte significativo
Muy por detrás aparecen los socialdemócratas Álvaro Ramos, con 8%, y Claudia Dobles, con 5%. En cuarto lugar figura el candidato de izquierda Ariel Robles, quien suma 4% de apoyo. Ninguno de ellos muestra, por ahora, un crecimiento que amenace el liderazgo de la aspirante conservadora.
Un discurso de mano dura que gana terreno
Fernández, politóloga de 39 años y exministra del actual gobierno, ha centrado su campaña en una estrategia de seguridad inspirada en políticas aplicadas en El Salvador. Su mensaje promete enfrentar con firmeza el incremento de la violencia vinculada al narcotráfico, un fenómeno que marcó el mandato de Rodrigo Chaves, su mentor político, cuando la tasa de homicidios alcanzó casi 17 por cada 100.000 habitantes en 2025.
La candidata sostiene que para ejecutar su plan necesita una mayoría legislativa que respalde reformas constitucionales, especialmente en el ámbito judicial, al que acusa de obstaculizar la lucha contra el crimen organizado.
Metodología del estudio
La encuesta de la UCR se realizó mediante 1.132 entrevistas telefónicas entre el 12 y el 15 de enero, y cuenta con un nivel de confianza del 95%, según los responsables del estudio.
Con menos de dos semanas para las elecciones, el panorama muestra a Fernández con una ventaja sólida y a una oposición fragmentada, mientras el electorado indeciso continúa reduciéndose.
