Muere Jesse Jackson, ícono de la lucha por los derechos civiles en EE.UU
El histórico líder por los derechos civiles en Estados Unidos, Jesse Jackson, falleció este martes a los 84 años, según confirmó su familia. El veterano activista murió “en paz, rodeado de su familia”, indicaron sus allegados en un comunicado difundido en redes sociales. Se prevé un homenaje público en Chicago, cuya fecha será anunciada próximamente.
“Su inquebrantable fe en la justicia, la igualdad y el amor inspiró a millones de personas, y les pedimos que honren su memoria continuando la lucha por los valores por los que vivió”, expresó la familia del pastor bautista.
Un pilar del movimiento por los derechos civiles
Compañero cercano de Martin Luther King Jr. en la década de 1960, Jackson se convirtió en una de las voces más influyentes del movimiento por los derechos civiles. Su oratoria, liderazgo y activismo derribaron barreras que históricamente habían limitado la participación política de los afroestadounidenses.
Hasta la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca en 2009, Jackson fue el afroestadounidense más destacado en competir por la presidencia, con dos campañas para obtener la nominación demócrata en los años 80.
Jackson deja a su esposa y seis hijos. “Nuestro padre fue un líder servicial, no solo para nuestra familia, sino para los oprimidos, los que no tienen voz y los ignorados de todo el mundo”, expresó su familia.
Reacciones en Estados Unidos
El presidente Donald Trump expresó sus condolencias, describiendo a Jackson como “una fuerza de la naturaleza como pocos lo fueron antes de él”. Añadió que lo conoció mucho antes de llegar a la presidencia y lo recordó como “un buen hombre, con mucha personalidad, determinación y astucia callejera”.
El reverendo Al Sharpton, también figura clave en la lucha por los derechos civiles, afirmó que la nación perdió “una de sus mayores voces éticas”. “No fue simplemente un líder de los derechos civiles, fue un movimiento en sí mismo. Llevaba la historia en sus pasos y la esperanza en su voz. Cambió a la Nación y al mundo”, escribió.
Un legado que trascendió fronteras
Además de su activismo interno, Jackson tuvo un papel relevante en la diplomacia humanitaria. Fundó las organizaciones PUSH (Gente Unida para Salvar la Humanidad) en 1971 y la Coalición Nacional Arcoíris en los años 80, que luego se fusionaron en 1996.
Su labor internacional incluyó esfuerzos para poner fin al apartheid en Sudáfrica y misiones como enviado especial a África durante la administración de Bill Clinton. También participó en negociaciones para liberar rehenes y prisioneros estadounidenses en países como Siria, Irak y Serbia.
Enfermedad y últimos años
La familia no detalló la causa del fallecimiento, aunque Jackson había revelado en 2017 que padecía enfermedad de Parkinson. En noviembre pasado fue hospitalizado por otra afección neurodegenerativa, según reportes de prensa.
Su muerte marca el fin de una era para el movimiento por los derechos civiles, pero su legado continúa como referencia moral y política para generaciones que siguen luchando por igualdad y justicia.
