Ola de críticas al dictador Daniel Ortega tras insultar la cooperación taiwanesa a Nicaragua


El dictador de Nicaragua, Daniel Ortega, calificó como “basura taiwanesa” la cooperación brindada por Taiwán durante tres décadas, una declaración que provocó indignación entre economistas, diplomáticos y sectores vinculados a la cooperación internacional.

El comentario del tirano nicaragüense, acusado por organismos internacionales de crímenes de lesa humanidad tras la represión de 2018, se produjo al referirse a la ayuda recibida de Taipéi antes de que Managua rompiera relaciones diplomáticas.

El 10 de diciembre de 2021 Nicaragua rompió con la isla para alinearse con la República Popular China bajo el principio de “una sola China”.

La ruptura marcó el fin inmediato de todos los proyectos de cooperación taiwanesa y el retiro de su misión técnica y diplomática del país centroamericano.

Los comentarios de Ortega generaron fuertes críticas de opositores y analistas que recordaron la generosidad taiwanesa con Nicaragua.

El politólogo y opositor nicaragüense Félix Maradiaga condenó las expresiones de Ortega y expresó “gratitud profunda y sincera” hacia Taiwán en nombre de “los nicaragüenses de buena voluntad”.

El tirano Ortega y la expresidenta Tsai Ing-wen

“Llamar basura a un pueblo digno, a un pueblo valiente, como es el pueblo de Taiwán, no es solo una grosería imperdonable, es una muestra del desprecio moral con el que la dictadura de los Ortega Murillo trata a todo aquel que no se someta”, expresó Maradiaga en una declaración pública.

Maradiaga recordó que la cooperación taiwanesa permitió la construcción de escuelas, el impulso de programas educativos, carreras universitarias y proyectos de infraestructura que beneficiaron a comunidades enteras. También destacó la ayuda brindada durante desastres naturales.

Reacciones críticas

El economista independiente Enrique Sáenz afirmó que las declaraciones de Ortega “no solo desprecian a un cooperante histórico, sino que desconocen cifras verificables que fueron vitales para sostener las finanzas públicas en años de aislamiento”.

Sáenz recordó que, tras la violenta represión de las protestas de 2018 —que dejó más de 300 muertos según organismos de derechos humanos— numerosos países suspendieron su ayuda, mientras Taiwán mantuvo el respaldo financiero e incluso realizó aportes que beneficiaron a instituciones como la Policía Nacional, posteriormente sancionada por Estados Unidos y la Unión Europea.

“La solidaridad del pueblo taiwanés hacia Nicaragua, expresada en educación, infraestructura, apoyo ante desastres y oportunidades para jóvenes, forma parte de nuestra memoria colectiva. Y los pueblos que tienen memoria también tienen dignidad”, insistió por su parte Maradiaga.

Otro reconocido opositor nicaragüense, Juan Sebastián Chamorro, consideró que el insulto contra Taiwán no fue un desliz, sino un acto deliberado de alineamiento con Pekín y calificó de “indigno” la expresión de Ortega hacia los taiwaneses: “Lo está haciendo para quedar bien con sus amos, sus nuevos amos, los chinos”, dijo.

“Ortega siempre ha sido un mal agradecido… Ortega siempre ha sido un aprovechado”, afirmó Chamorro, al recordar que el régimen sandinista recibió durante años cooperación de Taiwán, con inauguraciones de obras públicas, programas y actividades oficiales.

Un editorial del diario La Prensa calificó las palabras del mandatario como “ingratitud política” y subrayó que la cooperación taiwanesa “sostuvo al régimen cuando otros gobiernos le cerraron las puertas por las masacres de 2018”.

Por su parte, un excanciller nicaragüense —que pidió reserva de su nombre por seguridad— señaló que Taiwán “fue el único aliado que no se retiró tras el colapso de la imagen internacional de la dictadura en 2018” y agregó que el discurso oficial “busca justificar un giro geopolítico que prioriza intereses políticos sobre la memoria institucional”.

Tres décadas de cooperación

Las relaciones entre Nicaragua y Taiwán se consolidaron en 1990, durante el gobierno de Violeta Barrios de Chamorro, tras el fin del primer periodo sandinista (1979-1990), cuando Managua había establecido vínculos con Pekín en 1985.

Entre 2007 y 2021, ya bajo el retorno de Ortega al poder, Taiwán donó más de 200 millones de dólares en obras y fondos, además de otorgar créditos que superaron los 600 millones de dólares.

Solo en 2020, Taipéi aportó 27,9 millones de los 46,8 millones de dólares que Nicaragua recibió de donantes bilaterales.


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