Se desploma inversión de EEUU en Costa Rica
El flujo de inversión extranjera (IED) proveniente de Estados Unidos se desplomó en el 2025, en comparación con el 2024, según datos preliminares del Banco Central de Costa Rica (BCCR).
La inversión del principal socio comercial de Costa Rica ascendió a $2.600 millones el año pasado; cayó un 35% en comparación con los $3.982 millones del 2024. En términos nominales, el monto se redujo en $1.382 millones.
Este resultado revela una fuerte desaceleración en el crecimiento de la inversión directa desde Estados Unidos, en medio de mayor incertidumbre global y ajustes en el comercio mundial a raíz de las políticas arancelarias del presidente Donald Trump.
A pesar de la disminución en este monto, que ocurre por primera vez desde el año 2023, la inversión desde el país norteamericano sigue siendo la más relevante para Costa Rica. Sin embargo, para el 2025 perdió peso relativo respecto al 2024.
Los $2.600 millones que ingresaron en el 2025 desde Estados Unidos representaron el 51% de la inversión que recibió Costa Rica el año pasado. No obstante, en el 2024, el flujo desde ese país equivalió al 78%.
Para encontrar un peso relativo más bajo de la inversión extranjera directa de Estados Unidos hacia Costa Rica hay que remontarse hasta el 2016, cuando los flujos desde el país norteamericano representaron el 35%.
Juan Carlos Pérez Herra, docente de la Escuela de Administración Pública y politólogo de la Universidad de Costa Rica (UCR), consideró que, a nivel general, el entorno competitivo regional se ha complicado para Costa Rica.
Pérez indicó que, en términos de escala global, México concentra una mayor IED de Estados Unidos, y República Dominicana también se posiciona como una ubicación importante en la materia.
“Todo esto se ha acelerado ante la mayor incertidumbre que prevalece en la economía global por el incremento de los conflictos geopolíticos y su expresión geoeconómica como la política arancelaria de la actual administración estadounidense”, explicó el académico.
El 2025 estuvo marcado por el establecimiento de políticas proteccionistas por parte de la administración Trump, como la implementación de aranceles a las exportaciones de más de 160 socios comerciales, incluido Costa Rica, debido al superávit comercial de esos países con Estados Unidos.
Esta dinámica cambió las reglas del juego del comercio de bienes con Estados Unidos, de donde proviene el grueso de la inversión extranjera que ingresa a Costa Rica y hacia donde se dirige la mayor parte de las exportaciones.
Estados Unidos es el principal socio comercial de Costa Rica. En el 2025, un 47% de todas las colocaciones nacionales tuvieron como destino ese mercado, por un total de $10.797 millones.
Las exportaciones hacia Estados Unidos desde Costa Rica continúan sujetas a un arancel del 10%, con base en la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, desde el pasado 24 de febrero.
Sin embargo, hay un extenso listado de bienes que están exonerados de la tarifa, como los principales productos agrícolas que se venden a ese país —banano, piña y café—, así como el sector tecnológico de semiconductores.
No obstante, los dispositivos médicos —la industria con mayor dinamismo en el país— no están exonerados del arancel del 10%, que quedó oficializado mediante una proclama firmada por Trump a finales de febrero.
Esto ocurrió tan solo horas después de que la Corte Suprema de Justicia anulara los llamados aranceles “recíprocos” que había impuesto a sus socios comerciales desde abril del 2025.
A estas disrupciones también se suma la salida de empresas de capital estadounidense, como Intel, que anunció en julio del 2025 el cierre de su planta de ensamblaje y prueba de semiconductores en Costa Rica.
Pérez señaló que Costa Rica también se ha convertido en una ubicación con costos de producción menos competitivos en medio de una reconfiguración de cadenas globales, a lo cual también contribuye el tipo de cambio a la baja.
“Los resultados están advirtiendo sobre una erosión de la ventaja comparativa que hemos tenidos como país. Disponibilidad de capital humano, salarios, tipo de cambio, regulación y retrasos en infraestructura clave, como 5G, son algunos diferenciadores en los cuales hemos experimentado un mayor deterioro”, precisó.
A inicios de este año, en referencia a los datos de IED acumulados al tercer trimestre, la Promotora de Comercio Exterior (Procomer) indicó que “la inversión extranjera directa es, por naturaleza, volátil y altamente sensible al contexto global” y que, en un entorno de elevada incertidumbre, “las empresas multinacionales han tendido a reevaluar y postergar decisiones de inversión”.
Resultado global
A pesar de la fuerte caída en la inversión desde Estados Unidos, el flujo total alcanzó los $5.122 millones en el 2025 y prácticamente se estancó frente a los $5.113 millones del 2024.
El incremento en la inversión de países como Suiza contrarrestó este desplome en la IED proveniente de Estados Unidos, lo que permitió que el flujo total registrara un aumento ligero de $9 millones, equivalente a un 0,18% respecto al 2024.
La mayoría de la inversión que ingresó al país se dirigió al régimen de zona franca, que recibió el 66% del flujo total en el 2025, equivalente a $3.399 millones. Sin embargo, el monto captado por este régimen se redujo en un 10% respecto a los $3.797 millones del 2024.
Los datos del ente emisor muestran que el régimen definitivo —que incluye a empresas que pagan el impuesto sobre la renta— experimentó un aumento del 167% en la inversión extranjera, al pasar de $291 millones en el 2024 a $778 millones en el 2025.
En contraste, la inversión dirigida al sector turismo disminuyó en un 37%, al pasar de $603 millones en el 2024 a $382 millones el año pasado. El sistema financiero recibió más inversión, con un incremento del 34% y un total de $158 millones.(nación.com)
