Por definirse destino del único acusado por crimen del rapero Tupac Shakur


El legado de Tupac Shakur quedó congelado a sus 25 años el 13 de septiembre de 1996, días después de recibir cuatro impactos de bala en Nevada.

Aquella noche del 7 de septiembre, el rapero y Suge Knight, cofundador de Death Row Records, asistieron a una pelea de Mike Tyson en Las Vegas. Horas más tarde, el equipo del músico se enfrentó en el hotel MGM Grand a Orlando Anderson, miembro de los Southside Compton Crips, presuntamente porque este intentó robar una cadena del sello discográfico.

El altercado reflejaba la violenta disputa entre las bandas Bloods —vinculada al entorno de Tupac— y los Crips. Tras la pelea, mientras Shakur y Knight viajaban en un BMW, un Cadillac blanco se emparejó con ellos y un ocupante abrió fuego, hiriendo de gravedad al artista.

En coma inducido

Tras el atentado, Shakur fue ingresado de urgencia en el hospital, donde permaneció en coma inducido hasta su fallecimiento por hemorragia interna seis días después.

Las líneas de investigación iniciales apuntaron a Anderson y sugirieron nexos con el entorno de The Notorious B.I.G. debido a la guerra de rap entre la Costa Este y la Costa Oeste, pero el caso quedó estancado sin conclusiones definitivas. Ni Anderson, asesinado en Compton en 1998, ni Biggie, acribillado poco después, vivieron para esclarecer los hechos.

Sin embargo, tres décadas más tarde, la justicia estadounidense reactivó el proceso con la selección de un jurado compuesto por 10 mujeres y 6 hombres, marcando el inicio del primer juicio formal por el magnicidio de la estrella del hip-hop.

¿Quién es el acusado?

El banquillo de los acusados lo ocupa Duane «Keffe D» Davis, un exmiembro de 63 años de los South Side Compton Crips y tío de Orlando Anderson.

El proceso penal inició formalmente sus audiencias preliminares para dar paso a los alegatos iniciales de las partes. A Davis no se le adjudica la autoría material de los disparos, sino el rol de «shot caller» u organizador intelectual del atentado.

La fiscalía argumenta que él suministró el arma y coordinó la represalia tras la agresión a su sobrino. Bajo la legislación del Estado de Nevada, una persona puede recibir una condena por asesinato en primer grado si se demuestra que planificó, ayudó o instigó el crimen, independientemente de quién jaló el gatillo.

“Cruzó la línea”

El propio Davis reabrió su expediente debido a sus constantes declaraciones públicas en documentales, podcasts y un interrogatorio policial de 2008. El punto de inflexión ocurrió en 2019 con la publicación de su libro autobiográfico Compton Street Legend.

En sus páginas, Davis relató detalladamente que los acompañantes de Tupac «cruzaron la línea» al golpear a su sobrino. Detalló cómo consiguió una pistola Glock calibre .40, subió al Cadillac con tres cómplices y patrulló Las Vegas hasta interceptar el vehículo del rapero. «El momento de hablar ya había pasado», escribió en sus memorias al describir los segundos previos al tiroteo.

Libro novelado

La defensa de Davis intentó desestimar las pruebas argumentando que el libro es una obra de ficción coescrita con un tercero, diseñada únicamente para generar ganancias económicas y notoriedad.

Desde prisión, Davis afirmó a los medios que la fiscalía carece de armas, vehículos o evidencias físicas que lo ubiquen en la escena del crimen. No obstante, la jueza Carli Kierny ratificó que tanto el manuscrito como las entrevistas grabadas son elementos de prueba totalmente admisibles.

Davis, quien se declaró inocente, enfrenta cargos por asesinato con arma letal con el agravante de beneficio para una organización criminal, un delito que en Nevada se castiga con cadena perpetua sin derecho a fianza.


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