“El Niño” agravará la sequía en Honduras hasta mediados de 2027
** Copeco recomienda a los
productores almacenar agua
** Conservar la humedad del suelo y
diversificar siembras de postrera
La sequía que afecta a distintas regiones de Honduras, con especial incidencia en municipios del llamado Corredor Seco, podría agravarse durante los próximos meses debido a la persistencia del fenómeno de “El Niño”.
Así lo advirtieron técnicos del Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos), de la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco).
Las condiciones actuales de lluvia y temperatura presentan similitudes con algunos de los periodos más secos registrados recientemente, entre ellos los años 1997 y 2015, mientras que en 2023 también se observaron importantes déficits de precipitación asociados a la influencia de El Niño.
De acuerdo con las proyecciones citadas por Cenaos, existe un 94 por ciento de probabilidad de que El Niño persista hasta mediados del próximo año, por lo que las autoridades meteorológicas llaman a los sectores agrícola y pecuario a prepararse desde ahora para enfrentar meses con menor disponibilidad de agua.

Uno de los técnicos en meteorología de Cenaos, Jorge Isaí Castellanos, explicó que las condiciones observadas en el país guardan similitud con otros episodios fuertes de “El Niño” y que, de mantenerse la tendencia, el fenómeno podría intensificarse hacia finales de este año.
Sequía en Honduras
“El Niño” forma parte del fenómeno conocido como ENOS, o El Niño-Oscilación del Sur, un ciclo natural que relaciona los cambios en las temperaturas de la superficie del océano Pacífico ecuatorial con modificaciones en la circulación atmosférica.
El ENOS tiene tres fases: El Niño, La Niña y la fase neutra. Durante El Niño se produce un calentamiento anormal de las aguas del Pacífico ecuatorial que modifica los patrones habituales de viento, humedad y precipitación en distintas partes del mundo.
En Centroamérica y el Caribe, una de sus principales consecuencias suele ser una reducción de las lluvias, particularmente en determinadas zonas del territorio. En Honduras, el impacto suele ser más marcado en el sur y suroccidente, donde se encuentra buena parte del Corredor Seco.
Según Castellanos, durante estos episodios se presentan vientos del este más acelerados y variables que dificultan la formación de sistemas de lluvia organizados. Además, la menor entrada de humedad y las temperaturas más elevadas favorecen una pérdida más rápida del agua disponible en el suelo y en las plantas.
En términos sencillos, el fenómeno puede convertirse en un círculo perjudicial para los productores: llueve menos, aumenta el calor, se pierde humedad con mayor rapidez y los cultivos disponen de menos agua para completar su desarrollo.
La llamada “deshidratación del viento” contribuye a este proceso. Se produce cuando aire seco y en movimiento pasa sobre superficies húmedas y acelera la evaporación, retirando rápidamente humedad del suelo y de la vegetación.
El Corredor Seco

Aunque las condiciones de lluvia por debajo de lo normal se han observado en buena parte del territorio nacional, las mayores consecuencias se concentran en el Corredor Seco, debido tanto a sus características climáticas como a la dependencia de numerosas familias de la agricultura de subsistencia.
Entre las zonas que han registrado mayores afectaciones se encuentran Valle, Choluteca, el sur de Francisco Morazán, el sur de El Paraíso y algunas regiones de La Paz. También se mantiene bajo análisis la situación de sectores del suroccidente, incluidos municipios de Lempira y Ocotepeque.
En varias comunidades ya se han registrado pérdidas de cultivos y afectaciones al ganado, mientras algunos municipios han sido sometidos a procesos de alertamiento debido a las condiciones de sequedad y sus posibles consecuencias sociales y económicas.
El problema adquiere una dimensión mayor porque muchas familias de estas zonas tienen pocas alternativas de ingresos y dependen directamente de las cosechas para obtener alimentos y recursos económicos.
La postrera: mayor precaución
Uno de los principales llamados de Cenaos está dirigido a los productores que se preparan para la siembra de postrera, debido a que las lluvias podrían mantenerse por debajo de los valores normales.
En condiciones habituales, la temporada lluviosa en el Corredor Seco se extiende aproximadamente de mayo a noviembre. Durante la canícula, entre julio y agosto, las precipitaciones disminuyen de manera natural. Sin embargo, la presencia de El Niño puede prolongar este periodo seco.
Los pronósticos apuntan a que el reinicio más significativo de las lluvias podría producirse entre la primera y segunda semana de septiembre, aunque con acumulados inferiores a lo normal.
Esto significa que podría existir una ventana para la siembra, pero los agricultores deberán considerar que la cantidad y distribución de las lluvias podrían no ser suficientes para garantizar una cosecha como la de años anteriores.
Por ello, Cenaos recomienda almacenar la mayor cantidad de agua posible, aprovechar cualquier reservorio disponible y establecer sistemas de riego donde las condiciones lo permitan.
Reducir el riesgo

Otra recomendación fundamental es no depender exclusivamente de un solo cultivo. En Honduras existe una fuerte tradición de producción de maíz y frijol, pero ante un escenario de déficit de lluvia los técnicos recomiendan considerar cultivos con mayor tolerancia a la sequía, entre ellos el maicillo o sorgo.
La diversificación no elimina el riesgo, pero puede reducir la posibilidad de que una sola condición climática provoque la pérdida total de la producción.
Los productores también deben mantenerse en contacto con los técnicos de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) para recibir orientación sobre fechas de siembra, variedades apropiadas y prácticas de manejo adaptadas a las condiciones locales.
Conservar el agua lluvia
En un escenario donde cada milímetro de lluvia puede resultar determinante, no basta con esperar las precipitaciones: también es necesario evitar que el agua disponible se pierda rápidamente.
Los técnicos recomiendan mantener la cobertura vegetal del suelo y evitar dejar las parcelas completamente descubiertas. La cobertura ayuda a reducir la evaporación y contribuye a conservar la humedad durante más tiempo.
También puede utilizarse la asociación de cultivos. Por ejemplo, sembrar maíz combinado con frijol u otros cultivos puede contribuir a mantener una mayor cobertura del terreno y mejorar el aprovechamiento de la humedad.
Otra medida importante es evitar las quemas agrícolas, ya que destruyen la cobertura del suelo, reducen la materia orgánica y pueden favorecer una pérdida más rápida de humedad.
El ganado también
La disminución de las lluvias no afecta únicamente a los cultivos. La producción pecuaria también queda expuesta porque la falta de agua reduce la disponibilidad de pastos y forraje, mientras las temperaturas elevadas incrementan las necesidades de hidratación de los animales.
Por ello, los productores pecuarios deben anticiparse al periodo seco y garantizar fuentes de agua para el ganado, evitando esperar hasta que los reservorios naturales se encuentren completamente agotados.
También es recomendable asegurar reservas de alimento y forraje para los meses de mayor escasez, proteger las fuentes de agua y proporcionar a los animales lugares con sombra y ventilación que reduzcan el impacto de las altas temperaturas.
La planificación resulta especialmente importante para pequeños productores que dependen de la ganadería como principal medio de subsistencia.
¿Cuándo podría llegar un alivio?
El escenario no significa que Honduras permanecerá sin lluvias durante todo el periodo. La climatología normal contempla un repunte de las precipitaciones entre septiembre y noviembre en varias regiones.
De hecho, la desaceleración de los vientos del este durante esos meses normalmente facilita una mayor entrada de humedad y puede generar lluvias importantes.
Sin embargo, la influencia de El Niño podría retrasar este comportamiento y dejar una temporada de postrera con precipitaciones inferiores a lo normal.
La expectativa es que El Niño continúe influyendo durante los primeros meses del próximo año. Posteriormente, podría producirse una transición hacia condiciones neutras y, eventualmente, hacia una fase de La Niña, aunque esa evolución dependerá de cómo se comporten las condiciones oceánicas y atmosféricas.
Prepararse ante falta de agua
Para Honduras, el principal desafío no consiste únicamente en esperar cuándo llegará la próxima lluvia, sino en prepararse para aprovecharla cuando ocurra.
La experiencia de otros episodios fuertes de El Niño demuestra que las pérdidas pueden reducirse cuando productores y autoridades anticipan las condiciones adversas.
En ese contexto, almacenar agua, conservar la humedad del suelo, diversificar cultivos, utilizar semillas adaptadas, asegurar alimento y agua para el ganado y mantener comunicación permanente con los técnicos agrícolas son medidas que pueden marcar la diferencia entre una pérdida total y una cosecha que permita a las familias rurales mantener sus reservas de alimentos durante los meses secos.
El llamado de Cenaos es, por tanto, a no esperar a que la sequía alcance su punto máximo. La preparación debe comenzar con la lluvia que todavía pueda captarse y con las decisiones de siembra que se tomen desde ahora.
Recomendaciones para
los productores agrícolas

Ante la posibilidad de que las condiciones secas continúen durante los próximos meses, las principales medidas sugeridas son:
** Almacenar agua en reservorios, pilas, pequeñas represas u otros sistemas disponibles para utilizarla durante los periodos de mayor déficit.
** Aprovechar al máximo las lluvias mediante prácticas que permitan captar y conservar el agua.
** Utilizar semillas resistentes a la sequía, de acuerdo con las recomendaciones de los técnicos agrícolas.
** Diversificar las siembras y considerar cultivos como el sorgo o maicillo, además de los cultivos tradicionales.
** Conservar la cobertura del suelo para reducir la evaporación.
** Evitar las quemas y mantener materia vegetal sobre las parcelas.
** Asociar cultivos, como maíz y frijol, para proteger el suelo y aprovechar mejor la humedad.
** Consultar a los técnicos de la SAG antes de definir las fechas y modalidades de siembra.
** Priorizar cultivos y áreas de producción de acuerdo con la cantidad de agua disponible, evitando comprometer recursos en superficies que no podrán recibir suficiente humedad.
