Hasta 2.2 millones de hondureños podrían enfrentar inseguridad alimentaria
La inseguridad alimentaria podría afectar a 2.2 millones de personas en Honduras durante los próximos meses, impulsada por la sequía, el aumento del precio de los alimentos, el desempleo y la pérdida de capacidad adquisitiva de los hogares, advirtió María Luisa García, coordinadora del Observatorio en Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
Según García, el monitoreo realizado por el observatorio desde marzo estima que actualmente alrededor de 1.8 millones de hondureños no tienen garantizados los tres tiempos de comida, una cifra que podría incrementarse si persisten las actuales condiciones climáticas y económicas.
La especialista explicó que la sequía está golpeando directamente la producción agrícola y ganadera, mientras los productores enfrentan mayores costos en combustibles, insumos y servicios. A estas presiones se suman los efectos de los conflictos internacionales sobre los precios y las cadenas de suministro.
Familias destinan hasta el 90 % del salario a comida
Uno de los principales problemas, explicó García, es que disponer de alimentos en los mercados no significa necesariamente que las familias tengan capacidad económica para comprarlos.
El observatorio monitorea los precios de 30 productos en mercados populares y ha identificado incrementos importantes en alimentos básicos, entre ellos el frijol.
García señaló que una familia puede llegar a destinar hasta el 90 % de un salario mínimo a la compra de alimentos, reduciendo considerablemente los recursos disponibles para cubrir otras necesidades.
La vulnerabilidad es todavía mayor entre quienes dependen de ingresos informales. Según los datos expuestos por la especialista, alrededor del 22 % de la población cuenta con ingresos mensuales, mientras el 78 % depende de ingresos diarios.
Sequía también presiona precios de carne y lácteos
Los efectos de la falta de lluvias también comienzan a trasladarse hacia la ganadería. La escasez de agua y alimento para los animales reduce la producción de carne y leche y aumenta los costos para los productores.
Ante el encarecimiento de la carne, algunas familias han comenzado a recurrir al huevo como una alternativa de proteína, pero García advirtió que nuevos aumentos en su precio también podrían restringir su consumo.
La especialista recordó que la seguridad alimentaria no depende únicamente de que exista comida disponible, sino de que las familias tengan los recursos necesarios para acceder de manera permanente a una alimentación adecuada.
El observatorio ha identificado situaciones especialmente críticas, incluyendo hogares donde adultos mayores dejan de comer para priorizar la alimentación de los niños.
