Venecia rinde tributo a George Clooney en una jornada volcada con el periodismo
George Clooney recibió el León de Oro a toda su carrera en el Festival de Venecia, reviviendo el idilio con un certamen donde en 2005 alcanzó su cumbre con Buenas noches, y buena suerte.
Aquel sobrio homenaje al periodista Edward R. Murrow y su lucha contra el macartismo —inspirado en su propio padre— no logró el máximo galardón frente a Brokeback Mountain, pero consolidó su relación con el Lido.
En su regreso, el actor exhibió su habitual carisma y lucidez para advertir sobre las noticias falsas y el impacto de la inteligencia artificial. “No me preocupa el cine, sino cómo la IA generará falsas noticias y cómo sabremos qué es la verdad”, señaló con firmeza.
UN LUGAR ROMÁNTICO
Durante su comparecencia, el cineasta elogió la capital véneta, un espacio ligado a su historia personal con su esposa Amal Clooney, y defendió la libertad de expresión apoyando a colegas como Mark Ruffalo.
También recordó la labor de su fundación en defensa de reporteros perseguidos. Aunque mostró preocupación por la concentración de grandes medios en manos de multimillonarios, se declaró optimista respecto al futuro del oficio.
A sus 65 años, Clooney dejó entrever cierta melancólica retirada para centrarse en su familia, pero manteniendo intacto su compromiso con la decencia democrática.
EL PERIODISMO
La profesión informativa se convirtió en el eje central del festival gracias también a Ink, la película inaugural dirigida por Danny Boyle. Basada en la obra de James Graham, la cinta retrata en un formato ágil y rítmico el ascenso de The Sun bajo los mandos de Rupert Murdoch y Larry Lamb, transformando el rotativo en el tabloide más leído del Reino Unido a base de populismo, sucesos y entretenimiento.
La obra funciona como un dinámico espejo del sensacionalismo, destacando el duelo actoral entre Guy Pearce y Jack O’Connell.
LA CHICA DE LA LEICA
Por último, la sección Orizzonti abrió el debate con el documental de Alina Marazzi sobre Gerda Taro, la mítica fotorreportera eclipsada durante décadas por la sombra de su pareja, Robert Capa.
La cinta rescata el legado de Taro frente a las injusticias históricas de autoría y reivindica la mirada femenina en el frente de batalla. Marazzi aprovechó la presentación para señalar la necesidad de visibilizar tanto a las pioneras del periodismo gráfico como a las mujeres cineastas en los grandes certámenes actuales.
