Geopolítica: Honduras en encrucijada por escalada de combustibles
** Conflicto bélico en Medio Oriente provoca incrementos de precios
** Sectores, como Ahdippe, urgen política energética ante la espiral
** Diésel provocaría paro de transporte de carga y efecto dominó en diversos rubros
Tegucigalpa. El mapa geopolítico global se está reconfigurando a miles de kilómetros de Centroamérica, pero sus esquirlas golpean con fuerza los bolsillos de los hondureños.
La constante volatilidad en el mercado energético internacional ha desatado una escalada de precios oficializada por la Secretaría de Energía (SEN), ensañándose especialmente con el diésel, el verdadero motor productivo del país.
La escalada de precios del petróleo y los refinados, como resultado del conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán, teniendo entre telones a la guerra Rusia-Ucrania, ha provocado que diferentes países hagan malabares para contener las repercusiones económicas y sociales de los incrementos.
PROTESTAS EN GUATEMALA
Para el caso, en el vecino Guatemala, este lunes 7 de septiembre han proseguido las protestas con cierres en tramos carreteros de la ruta al Atlántico (como en Río Hondo, Zacapa, y la CA-9), la Ruta Nacional 14, puntos en la capital y sectores de Santa Rosa y la ruta a El Salvador.

Los bloqueos complican la cadena de suministros, la movilidad y la economía nacional, generando presión en los precios de la canasta básica, mientras gremios de transportistas extraurbanos anunciaron una movilización pacífica en circulación para este miércoles 9 de septiembre, en demanda de soluciones a los combustibles y problemas de inseguridad.
Ante la situación, en conferencia de prensa, el presidente Bernardo Arévalo, anuncio el envío al Congreso de la República de una iniciativa para que se fije un precio límite al diésel con el fin de aliviar el alto costo de los combustibles registrado durante el último semestre.
El mandatario precisó que el precio límite para el diésel será de 39 quetzales (5,11 dólares) por galón, ya que es el carburante más usado por el transporte público y de carga en Guatemala. En la actualidad tiene un precio de poco más de seis dólares, según diversas fuentes.
Aunque ya se han otorgado subsidios anteriormente, el gobernante guatemalteco indicó que, si el costo de los combustibles sube y excede los 5,11 dólares establecidos, el monto diferencial se pagará a los importadores con fondos estatales.
AMENAZA REAL
En Honduras, la problemática se ha transformado en una amenaza real de parálisis nacional en un contexto donde el barril de crudo internacional presiona al alza debido a conflictos externos y bloqueos de rutas marítimas clave.

Una de esas rutas es el estrecho de Ormuz, región donde se protagoniza el conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán, este último también de los países productores del crudo.
Para dimensionar la magnitud del impacto de los carburantes en el país, la última estructura de precios autorizada por la Secretaría de Energía evidencia aumentos severos por galón que justifican la urgencia de actuar:
Estructura de Precios en Honduras (Vigente)
| Carburante | Precio Tegucigalpa | Incremento | Precio San Pedro Sula |
| Diésel | L145.69 | +L2.46 | L141.58 |
| Gasolina Súper | L139.88 | +L1.97 | L135.73 |
| Gasolina Regular | L129.04 | +L0.73 | L124.95 |
| Keroseno | L126.00 | +L1.94 | L121.81 |
| GLP Vehicular | L48.98 | +L0.52 | L45.45 |
Nota: El GLP doméstico se mantiene congelado en L249.62 en Tegucigalpa gracias a un subsidio temporal del Estado de L33.46.
IMPORTADOR NETO
Honduras, al ser un importador neto, carece de escudos financieros para contener el impacto exterior. La directora ejecutiva de la Asociación Hondureña de Distribuidores de Productos del Petróleo (Ahdippe), Saraí Silva, ha sido categórica al señalar que los subsidios estatales se quedan cortos frente a la agresividad del mercado.

“Nos preocupa la tendencia de este producto”, advirtió Silva, para remarcar que el comportamiento alcista del diésel no se detendrá en los tableros de precios, sino que se trasladará de forma inevitable a toda la estructura económica nacional.
Para la líder gremial, esta volatilidad demuestra que el país no puede seguir reaccionando semana a semana. A su juicio, urge una política energética con visión de largo plazo que priorice la transición hacia el LPG vehicular y ejecute planes de movilidad urbana, como el teletrabajo y horarios viales escalonados, para mitigar la demanda de carburantes.
Recientemente, el ministro de Energía, Eduardo Oviedo, declaraba que no esperaban aumentos fuertes en los precios de los combustibles, pese al resurgimiento de las tensiones por el estrecho de Ormuz, y tras siete semanas consecutivas de rebajas, pero mientras el comportamiento del mercado internacional sigue sujeto a la evolución del conflicto.
Oviedo dijo a que la situación en Medio Oriente continúa siendo incierta por tratarse de una región con una larga historia de conflictos y expresó su expectativa de que las negociaciones permitan reducir las tensiones y estabilizar nuevamente los mercados.
“Lo que podemos observar es que más o menos un patrón parecido a cuando empezó la guerra de Ucrania en el 2022, los precios aumentaron rápidamente, pero después paulatinamente fueron bajando, en un término más o menos de un año y todo depende si llegan a acuerdos o siguen las tensiones”, apuntó.
SE DISPARA EL PRECIO
De su lado, el subsecretario de Hidrocarburos de la Secretaría Energía, Henry Acosta, comentó que “todos esperábamos que este conflicto terminara rápido, pero también avizorábamos que no iba ser en el tiempo que preveíamos. Hemos visto una escalada por parte de los Estados Unidos e Irán, y eso ha disparado el precio de los combustibles”.
Sin embargo, el tiempo de los análisis parece agotarse en las carreteras. El sector del transporte de carga pesada ha lanzado un ultimátum definitivo a las autoridades gubernamentales: si no hay respuestas concretas ante las tarifas vigentes, irán a un paro nacional de labores.
IMPACTO DEL DIÉSEL
Los transportistas denuncian que el precio del diésel que supera los 145 lempiras por galón vuelve impracticable la operación logística, pulverizando sus ya desgastados márgenes de ganancia. Con miles de camiones en riesgo de apagarse por insolvencia, el fantasma del desabastecimiento total recorre el país.

El impacto de este doble frente —los precios internacionales y la inminente huelga de transporte— amenaza con provocar un efecto dominó devastador en la vida nacional:
La parálisis de los camiones de carga cortaría el suministro de verduras, granos básicos y carnes desde las zonas agrícolas hacia las ciudades, provocando desabastecimiento y una subida artificial de precios en la canasta básica.
Las plantas manufactureras y el sector agroindustrial dependen del flujo constante de materias primas. Además, muchas industrias utilizan plantas eléctricas dependientes de diésel para su maquinaria pesada, lo que encarece los costos de fabricación y resta competitividad.
Debido a que el propio combustible y el crudo se mueven por carretera desde las terminales portuarias, el paro del transporte de carga causaría un desabastecimiento secundario en las gasolineras, inmovilizando al transporte público y a la ciudadanía en general.
Honduras se encuentra en una encrucijada donde las tensiones internacionales ponen a prueba la paz social interna. Mientras el gobierno y los transportistas buscan una salida negociada en las próximas horas, las cifras en bomba dictan el ritmo de una crisis que exige, de una vez por todas, consensuar una verdadera e impostergable política de Estado en materia energética, señalan distribuidores y consumidores de la canasta básica.
