¿Puede el bombardeo de nubes aliviar la sequía que golpea al Corredor Seco?
Honduras se prepara para recurrir al bombardeo o siembra de nubes con yoduro de plata como una medida para intentar incrementar las precipitaciones sobre el Corredor Seco, una de las regiones más afectadas por la sequía y donde la escasez de lluvias amenaza cultivos y disponibilidad de agua.
El ministro de Agricultura y Ganadería, Moisés Molina, informó que el avión que será utilizado en las operaciones ya se encuentra en el país y que durante la próxima semana llegará el equipo requerido para comenzar el procedimiento.
“Estamos listos ya. Está el avión aquí, ya están las personas y el equipo viene la próxima semana”, declaró Molina a Noticieros Hoy Mismo.
La expectativa gubernamental es realizar los primeros vuelos a partir del próximo lunes. Sin embargo, la fecha no está garantizada, porque el procedimiento necesita condiciones atmosféricas específicas.
NO SE PUEDEN CREAR NUBES DESDE CERO
La llamada siembra de nubes no consiste en producir lluvia en un cielo despejado. La técnica requiere nubes existentes y con características apropiadas para introducir partículas que favorezcan determinados procesos físicos relacionados con la formación de precipitación.
Por esa razón, Molina señaló que Meteorología deberá identificar cuándo y dónde existen condiciones adecuadas.
“Estaríamos pendientes de la aparición de nubes apropiadas, porque no es cualquier nube”, explicó.
Este punto será determinante para evaluar el proyecto: aun cuando el avión y los equipos estén disponibles, la operación dependerá de las condiciones meteorológicas presentes en cada zona.
HASTA DOS MILLONES DE HECTÁREAS
La SAG estima que la intervención busca alcanzar aproximadamente 1.8 millones a 2 millones de hectáreas, principalmente en los territorios afectados por la sequía.
Más de 100 municipios del Corredor Seco permanecen en alerta roja, mientras productores de diferentes rubros enfrentan los efectos de la falta de precipitaciones.
La sequía también ha obligado a desplegar asistencia alimentaria en algunas zonas y ha elevado la preocupación por la disponibilidad de agua y el comportamiento de las cosechas.
¿CUÁNTO PUEDE AYUDAR?
La siembra de nubes se utiliza desde hace décadas en diferentes países, pero no garantiza que llueva ni permite terminar por sí sola una sequía. Su posible efecto depende de que previamente existan nubes adecuadas, además de factores como temperatura, humedad y características atmosféricas.
Por ello, el resultado del programa hondureño no debería medirse únicamente por el número de vuelos realizados.
Será necesario conocer cuántas operaciones se ejecutarán, qué municipios serán intervenidos, cuánto costará el proyecto, qué cantidad de yoduro de plata será utilizada y qué metodología empleará el Gobierno para determinar si las precipitaciones obtenidas pueden atribuirse a la intervención.
Tampoco se ha precisado, con la información disponible, durante cuánto tiempo permanecerá en marcha el programa.
UNA MEDIDA FRENTE A UNA CRISIS MÁS AMPLIA
El bombardeo de nubes aparece como una respuesta inmediata frente a la emergencia, pero no sustituye las inversiones de largo plazo que necesita el Corredor Seco para reducir su vulnerabilidad.
Sistemas de riego, reservorios, cosecha de agua, protección de fuentes y adaptación de la producción agrícola continúan siendo parte del desafío estructural.
Los primeros vuelos, si las condiciones atmosféricas lo permiten, servirán para poner a prueba una estrategia poco habitual en Honduras. La clave será establecer cuánto logra incrementar realmente las precipitaciones y si ese aumento es suficiente para producir algún efecto medible sobre cultivos y disponibilidad de agua en las zonas intervenidas.
