Historias de piratas, sol y encantadoras playas entre Puerto Cortés y Omoa


** El antiguo Puerto Caballos, de tiempos del conquistador Hernán Cortés, es ahora la mayor instalación portuaria de CA y posee magníficas playas, como Cienaguita, El Faro y Travesía

** Debido a ataques de piratas y corsarios, entre 1759 y 1775, españoles edificaron la Fortaleza de San Fernando de Omoa, la más grande de América, donde se acaba de celebrar el Manatí Fest 2026

Por: Luis Alonso Grádiz M.

OMOA, Cortés.- Playas de arena dorada, antiguos bastiones de la Colonia española y blancos de ataques de piratas ingleses o corsarios franceses, ahora son atractivos turísticos por excelencia.

Miles de turistas se maravillan del corredor noroeste del Caribe hondureño, en la ruta desde San Pedro Sula, vacacionando en el histórico Puerto Cortés, hasta pernoctar en la legendaria bahía de Omoa.

Igual que hacia otros destinos, en temporada baja y alta, como la Semana Morazánica, nacionales y extranjeros se movilizan hasta la región noroccidental del departamento de Cortés, bautizado así en memoria del conquistador español Hernán Cortés.  

La extraordinaria travesía comienza al influjo del dinamismo y alegría de la “capital industrial” San Pedro Sula, y avanza hacia el Atlántico, donde el paisaje industrial se torna un escenario de sol, playa y exuberante biodiversidad.

Los anales describen la grandeza histórica de esta región desde tiempos de la Conquista y la Colonia por parte del Imperio español. El primer punto de llegada es la encantadora ciudad porteña.

CIUDAD PORTEÑA

Para 1524, el capitán Gil González Dávila fundó el lugar con el nombre Villa de la Natividad de Nuestra Señora, la actual Cienaguita y en 1526 arribó Cortés, tras una tormenta que le costó 17 caballos, por lo que el puerto fue rebautizado como Puerto Caballos.

La historia registra que Puerto Caballos sufrió la primera gran incursión en 1558 a manos de piratas franceses, quienes incendiaron la localidad, luego de saquearla y, en 1580, el pirata inglés William Parker atacó el lugar con cientos de hombres.

El 5 de marzo de 1869, durante la presidencia del general José María Medina, la localidad fue bautizada oficialmente con el nombre de Puerto Cortés, el ahora mayor embarcadero de Centroamérica, donde la hospitalidad de los porteños, playas y su exquisita gastronomía reciben a los viajeros.

“Arena y sol, el mar azul…”, pareciera que la española Martha Sánchez, hubiese visualizado la región donde hoy día grupos de turistas se refrescan en las aguas de alguna de las acogedoras playas.

Baños al vaivén de las olas en las playas Municipal o Coca-Cola, Cieneguita, Marejada, Camagüey, El Faro, Bajamar y Travesía, así como paseos en lancha por la Laguna de Alvarado o caminatas por el malecón, son momentos inolvidables de unas merecidas vacaciones en la ciudad porteña.

ESPLENDOR NATURAL

Luego de disfrutar en el atractivo Puerto Cortés, el viaje sigue hasta Omoa, flanqueado por la Cordillera de El Merendón, la frondosa muralla verde que alberga una rica biodiversidad.

Desde este macizo montañoso desembocan al Caribe los ríos Motagua, Chiquito, Cuyamel, Masca, Coco, Chachaguala, Coto, Omoa, Tulián, Chivana, San Ildefonso, San Carlos, Tegucigalpita y Cortesitos.

La cabecera del municipio de Omoa está ubicada frente a las costas del Caribe, al este de la desembocadura del río Motagua (que limita con Guatemala), a 14 kilómetros de distancia de Puerto Cortés y 60 kilómetros de San Pedro sula.

Antes de la llegada de los conquistadores españoles era un poblado indígena y su nombre en lengua mesoamericana “Comoa” o “Comolhuacán” significa “lugar donde hay utensilios para hacer guisados”.

ORIGEN Y FORTALEZA

Los antecedentes señalan que “Comoa” fue uno de los pueblos que Pedro de Alvarado repartió entre sus tropas en 1536. Debido a que la costa norte sufrió constantes saqueos por piratas, el rey de España, Fernando VI, mandó a construir una fortaleza que protegiera el litoral norte de la entonces provincia de Comayagua.

El contraste entre la Fortaleza de San Fernando y el azul del mar al fondo es el escenario perfecto para quienes buscan fotografías de viajes y descubrir la legendaria historia que atesoran sus imponentes muros.

El director de la Fortaleza de San Fernando por parte del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH), Gerardo Johnson, ilustró que, aunque no es tan antigua como llamada Santa Bárbara, en Trujillo, Colón, la construcción de este fortín inició en 1759, bajo el diseño del ingeniero militar Luis Díez Navarro, quien determinó que Omoa poseía la bahía más estratégica para defender las costas de los piratas ingleses, franceses y holandeses.

FUNDADOR DEL PUERTO

El entonces presidente y capitán general de Guatemala, don José Vásquez Prego, fue el fundador de este puerto en 1752 y sus primeros pobladores que provinieron de España, poseyeron indígenas y tierras del repartimiento.

Vásquez Prego comenzó la construcción de la Fortaleza de San Fernando en 1759, trabajos que terminaron en 1775.

De este modo, Omoa se convirtió en el siglo XVIII en uno de los puertos comerciales más estratégicos de la Capitanía General de Guatemala y aún existen las ruinas del gran muelle donde atracaban barcos de distintos países de América y Europa.

En 1779, durante la época colonial tardía, las fuerzas coloniales se enfrentaron a los ingleses, quienes llegaron a capturar la Fortaleza de Omoa durante varias semanas antes de ser expulsados tras ardorosas batallas, según los registros.

«La Fortaleza se terminó de construir en 1775, como fortificación española; luego de la Independencia, más o menos en 1832, quedó un tiempo abandonada y, entre 1909 y 1959, funcionó como presidio nacional, y a partir de ese año pasó a ser el monumento nacional que hoy manejamos», relató Johnson.

RELATOS DE 1856

Una antigua publicación sobre Omoa quedó impresa para la historia en la revista estadounidense “Harper’s New Monthly Magazine”, que en diciembre de 1856, destacó el artículo ilustrado «Omoa: Picturesque and Incidental» («Omoa: pintoresca e incidental»), describiendo el puerto y la vida en su famoso fortín.

Se trató de una serie de crónicas de viaje de artistas estadounidenses que visitaron la costa atlántica de Honduras a finales del siglo XIX y se incluyeron valiosas ilustraciones como grabados de la época y relatos sobre la Fortaleza de San Fernando, destacándola como una imponente reliquia de la arquitectura militar colonial española.

La publicación narró incidentes locales, como una sublevación y toma de la fortificación liderada por partidarios pro españoles, pero que fueron derrotados por fuerzas de la Federación de Centroamérica que existió entre 1823 y 1841.

Johnson destacó el auge turístico actual de la Fortaleza de San Fernando. «Octubre es uno de nuestros picos más altos gracias a la Semana Morazánica. Registramos entre 10,000 y 11,000 visitantes en los meses de temporada alta, sumando un promedio de 76,000 turistas nacionales, extranjeros y estudiantes, al año», enumeró el director y principal guía de este monumento nacional.

OMOA MANATÍ FEST 2026

Como gran antesala a la Semana Morazánica, el sábado 3 de octubre pasado, se celebró en la Fortaleza de San Fernando el primer Omoa Manatí Fest, que consolidó al municipio como un destino que va mucho más allá de la típica oferta de sol, playa y gastronomía.

La jornada también abrió las puertas al turismo de montaña, senderismo y avistamiento de aves.

Impulsado de forma conjunta entre la Cámara de Turismo de Omoa, la Cámara Nacional de Turismo de Honduras (Canaturh), el Instituto Hondureño de Turismo (IHT), la alcaldía sampedrana y empresas privadas, incluso un banco, el festival fusionó la reactivación económica con un mensaje urgente de protección ambiental.

La fiesta fue un llamado a la conservación del manatí antillano, símbolo biológico de la zona y a las manadas de delfines nariz de botella que engalanan la bahía salobre, junto a extensos arrecifes de coral ideales para el buceo.

La presidenta de la Cámara de Comercio e Industrias de Omoa (CCIO), Maribel de Umaña, detalló el impacto económico y la agenda del festival.

«Este año nos hemos unido para arrancar la Semana Morazánica con el Manatí Fest Omoa. Tuvimos el Manatí Market durante el día en el área verde del museo con más de 36 emprendedores y cerramos con ´Una Noche en la Fortaleza’, vistiendo el fortín con fuegos artificiales, carpas en la plazoleta y un casting gastronómico», destacó Umaña.

La cantidad de visitantes y las bondades de Omoa fueron evaluadas por el presidente de la Cámara de Turismo de Omoa, Javier Brocato, quien proyectó una llegada masiva de alrededor de 200,000 personas para este periodo vacacional.

Brocato destacó la posición fronteriza del municipio con Guatemala y su conectividad con ciudades clave como San Pedro Sula y Tegucigalpa, lo cual dinamiza una derrama económica para hoteles, quintas, condominios de playa, hasta restaurantes, ventas de pan de coco y artesanías.

El imponente fuerte colonial español se vistió de gala con deslumbrantes danzas del Ballet Nacional Folclórico Garífuna y el talento de Ashanty Crisanto, en un ambiente festivo inigualable, para dar paso a la magia multicolor de fuegos artificiales que iluminaron el cielo nocturno sobre las aguas de la bahía


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