Delcy Rodríguez jura como presidenta encargada de Venezuela
Delcy Rodríguez asumió este lunes la presidencia encargada de Venezuela, un día después de la captura del exmandatario Nicolás Maduro durante una operación militar de Estados Unidos en Caracas. La juramentación se realizó en el Palacio de Miraflores ante altos funcionarios civiles y militares que reconocieron su autoridad de manera inmediata.
Rodríguez, quien se desempeñaba como vicepresidenta ejecutiva, tomó posesión en medio de un clima de tensión política y fuerte presencia militar en la capital. En su primer mensaje como jefa de Estado interina, afirmó que su prioridad será “preservar la institucionalidad” y garantizar la estabilidad del país tras la abrupta caída del gobierno de Maduro.
Un relevo marcado por la crisis
La captura de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, acusados por Estados Unidos de delitos de narcotráfico, provocó un reacomodo inmediato en la cúpula del poder venezolano. Las Fuerzas Armadas emitieron un comunicado reconociendo a Rodríguez como presidenta encargada, lo que permitió una transición interna sin fracturas visibles.
La nueva mandataria también convocó a su primer consejo de ministros, en el que pidió mantener la continuidad administrativa y evitar “vacíos de poder” mientras se define el rumbo político del país.
Relación con Estados Unidos y presión internacional
Rodríguez ha expresado su disposición a abrir canales de diálogo con Washington, que asegura estar “a cargo” de la situación en Venezuela tras la operación militar. La presidenta interina ha insistido en que buscará una relación “equilibrada y respetuosa”, aunque aún no existe una postura oficial conjunta.
La comunidad internacional sigue de cerca los acontecimientos. Gobiernos latinoamericanos y potencias globales han manifestado preocupación por la intervención estadounidense y por la incertidumbre que rodea la transición venezolana.
Escenario político en desarrollo
Mientras Maduro enfrenta un proceso judicial en Nueva York, la oposición venezolana exige que se respete la voluntad popular expresada en las elecciones de 2024 y que se incluya a todos los actores relevantes en cualquier negociación futura.
La juramentación de Rodríguez abre una nueva etapa en la crisis venezolana, marcada por interrogantes sobre la gobernabilidad, la legitimidad y el papel que jugarán los actores internacionales en los próximos días.
