Entra en vigencia impuesto del 1% a las remesas enviadas desde EE. UU.


Tegucigalpa, Honduras. — A partir de este 1 de enero de 2026 entró oficialmente en vigencia en Estados Unidos el impuesto del 1% a las remesas enviadas al extranjero, una medida incluida en la legislación conocida como One Big Beautiful Bill, impulsada por el gobierno estadounidense. El nuevo gravamen aplica únicamente a envíos realizados en efectivo, giros postales y cheques de caja, mientras que las transferencias bancarias y pagos con tarjetas de débito o crédito quedan exentas.

En Honduras, el Colegio Hondureño de Economistas (CHE) estimó que la medida podría representar un impacto cercano a los 200 millones de dólares, tomando como referencia los más de 12 mil millones de dólares que los migrantes hondureños enviaron al país durante 2025.

Juan Carlos Hernández, presidente del CHE, explicó que el efecto podría variar según el comportamiento de los migrantes. “Los migrantes buscarían alternativas para minimizar este impacto, como enviar más dinero pero reducir la periodicidad de los envíos”, señaló.

Un impuesto que afecta principalmente a envíos físicos

De acuerdo con reportes internacionales, el impuesto del 1% se aplicará como un cargo adicional al momento de realizar la transacción en efectivo o instrumentos similares, y será recaudado por los proveedores de servicios de envío de dinero.
El gravamen no reduce el monto recibido por el destinatario, sino que incrementa el costo para quien envía.

Contexto regional: remesas en niveles récord

Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las remesas hacia América Latina y el Caribe alcanzaron en 2024 un récord de 161 mil millones de dólares, con México como principal receptor con casi 65 mil millones.

En el caso de Honduras, el Banco Central (BCH) reportó ingresos por 11,755.2 millones de dólares en 2025, con promedios semanales de 247 millones durante la temporada navideña. De mantenerse la tendencia, el flujo anual podría cerrar en 12,200 millones de dólares, consolidándose como la principal fuente de divisas del país, por encima de exportaciones e inversión extranjera.

Las remesas representan más del 25% del PIB hondureño, en un país donde más del 60% de la población vive en condiciones de pobreza, según cifras oficiales.

Un desafío para la economía hondureña

El posible impacto de 200 millones de dólares preocupa a los economistas, dado el peso que las remesas tienen en el consumo interno, la estabilidad macroeconómica y la capacidad de las familias para cubrir necesidades básicas.

Las autoridades hondureñas y organismos financieros internacionales monitorean el comportamiento de los flujos durante las primeras semanas de aplicación del impuesto, mientras los migrantes buscan mecanismos alternativos para evitar el nuevo cargo, como el uso de transferencias digitales, que están exentas del gravamen.


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