Fallece Robert Mueller, exdirector del FBI; Trump dice que se alegra
WASHINGTON D.C. – Este sábado se confirmó el deceso de Robert Mueller, figura clave de la seguridad nacional estadounidense y exdirector del Buró Federal de Investigaciones (FBI). La familia del exjurista, quien padecía la enfermedad de Parkinson, dio a conocer la noticia a través de un comunicado oficial. Mueller, nacido en Nueva York en 1944, dejó una marca indeleble en la historia política reciente de Estados Unidos, especialmente por su rol como fiscal especial en las investigaciones sobre la campaña presidencial de 2016.
Declaraciones de Donald Trump
Tras conocerse el fallecimiento, el presidente Donald Trump utilizó su plataforma Truth Social para expresar su opinión de manera tajante. «Robert Mueller acaba de fallecer. Bien, me alegro de que haya muerto», escribió el mandatario republicano, añadiendo que, a su juicio, el exdirector ya no podrá perjudicar a personas inocentes. Estas declaraciones hacen eco de la tensa relación que ambos mantuvieron desde que Mueller fuera nombrado para investigar la presunta injerencia rusa en los comicios que llevaron a Trump a la Casa Blanca.
Una trayectoria marcada por el 11-S y la integridad
La carrera de Mueller en el servicio público fue extensa y compleja:
- Liderazgo en el FBI: Asumió la dirección de la agencia en 2001, apenas una semana antes de los atentados del 11 de septiembre, cargo que ocupó hasta 2013.
- Denuncia de abusos: Bajo su mando, diversos operativos del FBI fueron pioneros en señalar los maltratos cometidos en las cárceles clandestinas de la CIA tras el inicio de la guerra contra el terrorismo.
- Fiscal Especial: En 2017, fue designado para indagar los posibles vínculos entre la campaña de Trump y el Kremlin. Su informe final concluyó que, si bien Rusia operó una vasta red de desinformación y hackeo para influir en las elecciones, no se hallaron pruebas de una conspiración directa con el equipo del entonces candidato republicano.
Legado en disputa
Mientras que para sus defensores Mueller representó la rectitud institucional y la independencia judicial, para sus críticos —encabezados por el actual presidente— su gestión como fiscal especial fue vista como una persecución política. Con su partida, se cierra uno de los capítulos más divisivos de la justicia contemporánea en los Estados Unidos.
