Trump insta a sus aliados a actuar por su cuenta ante el cierre del estrecho de Ormuz


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó un duro mensaje a los países que han decidido mantenerse al margen de la ofensiva militar contra Irán, a los que exhortó a asumir un papel más activo frente al cierre del estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético mundial. A través de su red social Truth Social, el mandatario pidió a esas naciones que “muestren determinación” y tomen el control de la estratégica zona marítima.

En su publicación, Trump se dirigió especialmente a países que enfrentan dificultades para asegurar el suministro de combustible debido al bloqueo del estrecho, entre ellos el Reino Unido. Criticó a Londres por no haberse sumado a la operación militar liderada por Washington e Israel y sugirió dos alternativas: adquirir petróleo estadounidense o intervenir directamente para reabrir la ruta marítima.

El mandatario sostuvo que Estados Unidos no tiene una urgencia estratégica para garantizar el paso por Ormuz, dado que su dependencia del crudo procedente del golfo Pérsico es limitada. En ese sentido, afirmó que la fase más compleja del conflicto ya quedó atrás tras el inicio de las acciones militares el pasado 28 de febrero, y dejó en manos de otros países la responsabilidad de asegurar el flujo energético.

Trump también advirtió que sus aliados deben acostumbrarse a defender sus propios intereses sin esperar respaldo automático de Washington. “Tienen que aprender a luchar por ustedes mismos”, expresó, al tiempo que lamentó que Estados Unidos, según dijo, no haya recibido apoyo cuando lo consideró necesario en el pasado.

Desde la Casa Blanca, la portavoz Karoline Leavitt aclaró que la reapertura del estrecho de Ormuz no figura entre los objetivos prioritarios de la campaña militar contra Irán. Explicó que la estrategia estadounidense se centra en debilitar las capacidades navales, misilísticas y nucleares del régimen iraní, más que en garantizar la seguridad de las rutas comerciales.

Pese a haber sido uno de los principales impulsores de la ofensiva, junto al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, Trump insistió en que corresponde ahora a otras naciones asumir el riesgo de una eventual operación para forzar la reapertura del estrecho, una tarea que calificó de compleja y peligrosa.

Irán, por su parte, ha utilizado el cierre parcial del estrecho de Ormuz como herramienta de presión económica global, atacando petroleros y restringiendo el tránsito marítimo, salvo para algunos buques autorizados a circular cerca de sus costas. Esta estrategia ha tenido un impacto inmediato en los mercados energéticos, con el precio del petróleo superando los 100 dólares por barril y elevando el temor a una crisis económica y energética a escala mundial.


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