Nicaragua y Honduras piden liberar a Maduro mientras que El Salvador, CR y Panamá aplauden su captura
La captura de Nicolás Maduro en Caracas, realizada el sábado por tropas estadounidenses, provocó una profunda fractura diplomática entre los países de Centroamérica durante la Cumbre Extraordinaria de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), celebrada el domingo por videoconferencia, a solicitud del Gobierno de Brasil.
El encuentro ministerial, convocado de urgencia por Colombia, que ostenta la presidencia pro témpore del bloque, finalizó sin consenso, tras la disidencia de un bloque de diez países que avalaron la acción militar. Entre estos se encuentran El Salvador, Panamá y Costa Rica, que aplaudieron la caída de Maduro, junto a Argentina, Ecuador, Perú, Paraguay, Bolivia, República Dominicana y Trinidad y Tobago.
En contraste, Nicaragua y Honduras se alinearon con los gobiernos de Brasil, Colombia y México para exigir la liberación inmediata del dictador venezolano y su esposa, Cilia Flores, detenidos durante el operativo.
El discurso del canciller de los Ortega-Murillo
El cocanciller de la dictadura nicaragüense, Valdrack Jaentschke, calificó la acción militar como una violación al derecho internacional.
“Desde nuestra Nicaragua… seguiremos luchando para que impere el derecho internacional y la soberanía”, afirmó el canciller de la dictadura Ortega-Murillo, una de las aliadas más cercanas del régimen chavista.
Jaentschke agregó que CELAC debe “demandar el respeto a la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela… la autodeterminación, la integridad territorial y la no injerencia en los asuntos internos”. También respaldó el llamado de la vicepresidenta venezolana, Delcy Rodríguez, para exigir la liberación de Maduro. “La paz ha sido profundamente herida y la comunidad de naciones urgimos que se reinstale la paz”.

Discurso similar de Xiomara Castro
En tanto el gobierno hondureño de Xiomara Castro, a través del vicecanciller Gerardo Torres, denunció que el arresto de Maduro fue un “secuestro” ejecutado por una fuerza extranjera con fines de apropiación de los recursos naturales venezolanos.
“No hay un argumento que justifique que secuestren a un presidente… es una versión de golpe de Estado”, expresó. La presidenta hondureña, Xiomara Castro, quien termina su periodo presidencial el 27 de enero, también se pronunció antes de la cumbre en contra de la detención.
La CELAC, conformada por 33 países latinoamericanos y caribeños, mostró su mayor división diplomática desde su fundación, reflejando un nuevo alineamiento regional frente a la crisis venezolana tras la caída del régimen de Maduro.(centroamerica360)
