¿Quién fue realmente “El Mencho” y cómo llegó a liderar el CJNG?


Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, fue el máximo dirigente del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), una de las organizaciones criminales más violentas y con mayor capacidad operativa de México, señalada por autoridades estadounidenses como una amenaza transnacional y designada como organización terrorista por el gobierno de Estados Unidos.

Debido a su relevancia en el tráfico internacional de drogas, el Departamento de Estado de Estados Unidos ofrecía una recompensa de 15 millones de dólares por información que condujera a su captura, colocándolo entre los criminales más buscados del continente.

El CJNG ha sido identificado como el cártel con mayor capacidad de tráfico de cocaína y metanfetaminas desde México hacia mercados internacionales, además de ser responsable de una extensa ola de violencia contra grupos rivales y autoridades. Bajo el liderazgo de Oseguera Cervantes, la organización expandió su presencia territorial y fortaleció su estructura financiera.

De acuerdo con acusaciones presentadas ante el Tribunal de Distrito de Estados Unidos, El Mencho enfrentaba cargos por conspiración y distribución de sustancias controladas, uso de armas de fuego y diversos delitos relacionados con el narcotráfico.

Orígenes y trayectoria criminal

Originario de Michoacán, Oseguera Cervantes emigró a Estados Unidos en la década de 1980. Años más tarde fue deportado tras involucrarse en actividades vinculadas al narcotráfico. De regreso en México, se integró a la policía municipal de Jalisco, etapa en la que estableció vínculos con el narcotraficante Armando Valencia Cornelio, relación que marcaría su ascenso dentro del crimen organizado.

El poder económico y corruptor del CJNG

El dominio del CJNG no se limitó al narcotráfico. La organización diversificó sus operaciones hacia sectores como la agricultura y la construcción, utilizados como mecanismos para el lavado de dinero. Además, el cártel consolidó una amplia red de corrupción institucional, particularmente en aduanas y autoridades locales.

Este poder corruptor facilitó el ingreso de precursores químicos a través de puertos estratégicos del Pacífico, como Manzanillo y Lázaro Cárdenas, fundamentales para la producción de drogas sintéticas.

Otra de las principales fuentes de financiamiento del grupo fue la extorsión sistemática a pequeños y medianos negocios en el occidente del país, una práctica que amplió el control territorial del CJNG y profundizó el impacto social de sus actividades criminales.

Uno de los golpes más significativos para la estructura del cártel ocurrió en 2020, cuando Rubén Oseguera González, hijo de El Mencho, fue extraditado a Estados Unidos, debilitando parte del círculo cercano del liderazgo criminal.

La figura de Nemesio Oseguera Cervantes marcó una etapa de expansión, violencia y sofisticación del crimen organizado en México, cuyos efectos continúan influyendo en la dinámica de seguridad regional.


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