Avanzando juntos hacia un futuro brillante mediante el diálogo entre civilizaciones


Por: Yu Bo, embajador de China en Honduras

El pasado 10 de julio se inauguró en Pekín la Reunión Ministerial sobre el Diálogo entre Civilizaciones Globales. El presidente de China, Xi Jinping, y el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, enviaron mensajes de felicitación a la conferencia. Más de 600 representantes de los ámbitos político, cultural y educativo, procedentes de más de 140 países y regiones, asistieron a la ceremonia inaugural. Los participantes elogiaron de forma unánime la Iniciativa para la Civilización Global presentada por el presidente Xi, subrayando que, en el contexto de los múltiples desafíos que enfrenta el mundo, su puesta en práctica es oportuna y necesaria.

Este año reviste un significado histórico especial, pues se conmemora el 80.º aniversario de la victoria en la Guerra Mundial Antifascista y de la fundación de las Naciones Unidas. Al recordar las llamas y sacrificios de hace ocho décadas, comprendemos profundamente que la guerra acarrea tragedias y retrocesos para la humanidad y su civilización. Tal como afirma El Analectas de Confucio: “armonía y convivencia”, debemos aprender de las lecciones de la historia, promover el diálogo intercivilizacional, unir fuerzas para afrontar los retos y defender juntos la paz.

Hace poco más de dos años, el presidente Xi propuso solemnemente la Iniciativa para la Civilización Global, profundamente enraizada en la milenaria cultura tradicional china. Su esencia es buscar puntos en común respetando las diferencias y promover la coexistencia armoniosa, conceptos que coinciden con las ideas de diversidad e integración de muchos países y que guardan plena sintonía con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas. Desde entonces, sus postulados se han convertido en un consenso cada vez más amplio, transformándose en prácticas y experiencias concretas a nivel global.

En el marco de esta Iniciativa, China y Honduras han logrado convertir principios en resultados tangibles, abarcando campos como la cultura, la educación, la agricultura y la ciencia y tecnología. Todo ello bajo un espíritu de respeto mutuo e igualdad entre civilizaciones, fomentando la cooperación para profundizar el entendimiento y mejorar el bienestar de nuestros pueblos.

Primero, intercambio cultural y civilizatorios. Honduras es uno de los centros de la antigua civilización maya, y el sitio arqueológico de Copán es Patrimonio Mundial de la UNESCO. En el marco de la Iniciativa para la Civilización Global, China y Honduras desarrollan un proyecto conjunto de arqueología enfocado en la excavación y protección de Copán. Las civilizaciones china y maya comparten notables similitudes, como la importancia del jade. El liuliyu (六礼玉, seis ritos del jade) en China simboliza significados que abarcan desde el orden cósmico hasta la estructura social; mientras que las máscaras de jade mayas reflejan el arte de comunicarse con los ancestros. Ambas tradiciones resaltan la unión entre técnica artesanal y riqueza cultural. Existen muchas otras resonancias de este tipo, y ambos países exploran activamente nuevas posibilidades de cooperación e intercambio.

Segundo, cooperación en agricultura y medicina tradicional. El arroz, alimento básico en la mesa china, también ocupa un lugar relevante en la gastronomía hondureña. La cultura gastronómica es parte esencial de la identidad de un pueblo. China apoyará la ampliación de seis escuelas agrícolas en Honduras y promoverá técnicas de cultivo de arroz adaptadas al clima local, contribuyendo así a la seguridad alimentaria y al plan de revitalización rural hondureño. La medicina tradicional es otra joya cultural de nuestros pueblos. Este año, China enviará un equipo de expertos en medicina tradicional china para impartir formación y demostraciones, integrando el saber milenario con las necesidades locales, favoreciendo el aprendizaje mutuo y protegiendo mejor la salud de nuestros pueblos.

Tercero, cooperación académica e intercambio humano. La cooperación educativa es un pilar clave para estrechar la amistad entre China y Honduras. Actualmente, 26 estudiantes hondureños están cursando sus estudios en universidades de la parte continental de China, incluidas instituciones de prestigio como la Universidad de Economía y Negocios Internacionales. Esto no solo fortalecerá su desarrollo profesional, sino que también contribuirá al acercamiento entre nuestros pueblos. Recientemente, junto con el canciller Javier Efraín Bú Soto, firmé el Memorando de Entendimiento entre el Ministerio de Educación de la República Popular China y la Secretaría de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional de la República de Honduras sobre cooperación en el ámbito educativo. Según este acuerdo, China otorgará cada año 30 becas gubernamentales a Honduras. Este año académico, otros 30 estudiantes hondureños partirán hacia China. Algunos padres me han comentado que, si fueran veinte años más jóvenes, también les gustaría estudiar y vivir en China junto a sus hijos; una prueba viva de los fructíferos resultados de nuestra cooperación educativa. Recientemente, la Embajada de China en Honduras, en colaboración con instituciones locales, ha puesto en marcha concursos juveniles de pintura y redacción, con el objetivo de fortalecer el entendimiento y la cercanía entre nuestros pueblos.

Cuarto, cooperación en innovación tecnológica. China impulsa activamente la innovación científica y tecnológica, con el deseo de que sus logros beneficien al mundo entero. Nuestro país ocupa una posición de vanguardia en áreas como la inteligencia artificial, macrodatos, telecomunicaciones, exploración lunar y computación cuántica, y espera cooperar con Honduras para compartir oportunidades de desarrollo. Los productos tecnológicos chinos gozan de gran aceptación en Honduras: de Huawei, Xiaomi, OPPO a VIVO, las marcas chinas se han ganado la confianza de los consumidores hondureños. La tecnología no conoce fronteras; no debe levantarse un “pequeño patio con altas paredes”, sino convertirse en un puente que una al mundo y en un bien común que beneficie a toda la humanidad.

Bajo la guía de la Iniciativa para la Civilización Global, seguiremos avanzando de la mano y corazón a corazón con el pueblo hondureño, manteniendo siempre el espíritu de respeto mutuo y beneficio compartido, escribiendo juntos un nuevo capítulo en nuestras relaciones bilaterales y uniendo esfuerzos para construir una comunidad de destino común de la humanidad.


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