Lo último de la guerra en medio oriente este martes


La guerra en Oriente Medio registró este miércoles una nueva serie de acontecimientos que confirman la intensificación del conflicto y su impacto regional e internacional, con episodios militares, movimientos diplomáticos y efectos económicos que se extienden más allá de la zona de combate.

Uno de los hechos más relevantes fue la confirmación de que Pakistán actuó como intermediario para hacer llegar a Irán un plan de Estados Unidos para poner fin a la guerra. Dos altos responsables paquistaníes indicaron que la propuesta estadounidense, compuesta por 15 puntos, fue enviada a Teherán a través de Islamabad. El plan busca frenar la contienda iniciada el pasado 28 de febrero, aunque desde Irán se insiste en que no existen negociaciones directas ni indirectas con Washington.

En paralelo, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU condenó los bombardeos iraníes contra países del Golfo, calificándolos de “ataques atroces”, y exigió reparaciones completas y rápidas para las víctimas. El organismo subrayó la necesidad de garantizar justicia y compensación ante los daños causados por los ataques.

En el terreno militar, el ejército israelí anunció haber atacado una instalación de fabricación de submarinos en Isfahán, en el centro de Irán. La ofensiva se suma a una “amplia ola de ataques” lanzada en los últimos días sobre la misma ciudad. Además, Israel informó que también fueron alcanzados dos sitios de producción de misiles de crucero navales en Teherán, supervisados por el Ministerio de Defensa iraní.

La Marina iraní, por su parte, aseguró haber lanzado misiles de crucero contra el portaviones estadounidense Abraham Lincoln, desplegado en el Golfo. Según un comunicado militar, el ataque obligó a la nave a modificar su posición, y Teherán advirtió que podrían producirse nuevas acciones similares contra objetivos estadounidenses en la región.

Mientras tanto, el conflicto se extendió a Irak, donde al menos siete soldados murieron tras un ataque aéreo contra una base militar en el oeste del país. La misma instalación ya había sido bombardeada un día antes, dejando 15 muertos, en un ataque dirigido contra fuerzas del Hashd al Shaabi, coalición que incluye grupos proiraníes. Ante estos hechos, el gobierno iraquí anunció que presentará una queja formal ante la ONU, con el objetivo de defender “los derechos de Irak y de su pueblo” frente a lo que considera violaciones de su soberanía.

En el plano internacional, Reino Unido y Francia anunciaron que presidirán esta semana una reunión de unos 30 países dispuestos a participar en la seguridad del estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio mundial de petróleo que se ha visto obstruida durante el conflicto en torno a Irán.

Las consecuencias de la guerra también se sienten a nivel económico y social. En Sri Lanka, el gobierno decidió implementar una semana laboral de cuatro días para enfrentar la crisis energética provocada por el encarecimiento de los combustibles. Este miércoles, la mayoría de las instituciones públicas, escuelas y universidades permanecieron cerradas, y el transporte público operó de forma limitada.

En el ámbito energético global, el director de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, se declaró “listo” para activar una nueva liberación de reservas estratégicas de petróleo, en respuesta a la volatilidad del mercado. El anuncio se produjo tras una solicitud de la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, para preparar una operación coordinada si la situación lo requiere.

En el sur del Líbano, los combates continuaron entre el ejército israelí y Hezbolá. Israel afirmó haber desmantelado centros de mando y un depósito de armas del grupo proiraní, además de abatir a varios de sus combatientes. Hezbolá respondió asegurando que atacó un tanque y soldados israelíes cerca de la frontera y lanzó una “lluvia de cohetes” hacia la ciudad israelí de Kiryat Shemona.

La escalada ha generado alarma en Europa. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, advirtió que el actual escenario bélico en Oriente Medio es “mucho peor” que la guerra de Irak de 2003 y tiene un potencial de impacto mucho más amplio.

En medio de este contexto, algunos signos de adaptación comienzan a aparecer: la naviera estatal china Cosco anunció que reanudará el envío de contenedores a varios países del Golfo, tras tres semanas de suspensión por motivos de seguridad.

Los acontecimientos de las últimas horas confirman que la guerra en Oriente Medio continúa ampliando su alcance, con repercusiones militares, diplomáticas y económicas que afectan tanto a la región como al resto del mundo.


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