Maduro nervioso, no aguanta la presión de EEUU y dice que misiles apuntan en su contra
Caracas, 1 de septiembre — En una rueda de prensa cargada de tensión y advertencias, el presidente venezolano Nicolás Maduro denunció este lunes que ocho buques de guerra estadounidenses, acompañados por un submarino y equipados con 1.200 misiles, se encuentran desplegados en el Caribe sur, apuntando hacia Venezuela. El mandatario calificó la maniobra como “la mayor amenaza en el continente en los últimos 100 años”.
Un despliegue militar que inquieta a Caracas
El gobierno de Estados Unidos anunció recientemente el envío de unos 4.000 efectivos y buques de guerra a la región como parte de una operación antinarcóticos. Maduro, sin embargo, interpretó el movimiento como una provocación directa y una “presión militar injustificable, inmoral y criminal”.

“Han querido avanzar hacia lo que llaman la máxima presión, y nosotros hemos declarado la máxima preparación para la defensa de Venezuela”, afirmó el mandatario, visiblemente alterado ante medios internacionales.
Activación de la Milicia y llamado a la reserva
En respuesta, Maduro ordenó la activación de 4,2 millones de integrantes de la Milicia Nacional Bolivariana y convocó al alistamiento de reservistas, elevando el número total de ciudadanos movilizados a 8,2 millones. Este cuerpo, compuesto por civiles, ha sido señalado por analistas como una fuerza con fuerte carga ideológica.
Además, el presidente advirtió que, en caso de agresión, Venezuela entraría en una “fase de lucha armada” para defender su soberanía, historia y pueblo. Diálogo roto y acusaciones cruzadas
Las relaciones diplomáticas entre Caracas y Washington permanecen suspendidas desde 2019. Aunque existen canales informales de comunicación, Maduro reconoció que están “maltrechos” y acusó a la administración Trump de aplicar una “diplomacia de cañoneras” errática y peligrosa.
En un tono desafiante, el líder bolivariano acusó al secretario de Estado Marco Rubio de querer “manchar las manos de Trump con sangre venezolana” y denunció que el despliegue militar busca un cambio de régimen por la vía de la fuerza.
Mientras tanto, el presidente de Guyana, Irfaan Ali, expresó su respaldo al operativo militar de EE.UU., señalando que su país apoyará cualquier acción que contribuya a eliminar amenazas a la seguridad regional y combatir el narcotráfico. Esta declaración se da en medio de un histórico diferendo territorial entre Guyana y Venezuela por la región del Esequibo.
