Producción de camarón se desplomó 70% en Nicaragua
*** Retrocedieron 20 años y están como en 2005
La esperanza de que la apertura del mercado chino reactivara la industria acuícola nicaragüense murió el año pasado cuando la producción de camarón de cultivo cayó a niveles de hace dos décadas. La crisis global del cultivo de camarón empezó hace varios años por la caída del precio internacional del producto, y después se agudizó por los efectos del cambio climático. A nivel local, provocó el cierre de muchas granjas camaroneras de diversos tamaños, y podría ser el preludio de la desaparición de un sector que en su momento atrajo a grandes transnacionales.
En enero de 2024, pocos días después de la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio (TLC) que Nicaragua pactó con China, el presidente del Banco Central de Nicaragua (BCN), Ovidio Reyes, visitó una de las empresas camaroneras del país para exponer las nuevas oportunidades que representaba la entrada en vigencia del convenio.
El operador económico del régimen Ortega Murillo aseguró durante esa visita que ese mercado estaba interesado en hacer negocios con Nicaragua y que era una gran oportunidad para el sector, ya que podía ofrecer su producción a un mercado de mil millones de consumidores con alto poder adquisitivo.
TLC con China no benefició al camarón de cultivo
También, en 2024 funcionarios de instituciones vinculadas a la pesca y la acuicultura se reunieron con representantes del Buró de Pesca del Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales de la República Popular China (MARA) y de la Asociación China de Pesca en el Extranjero (COFA), con miras a establecer acuerdos que beneficiaran al sector.
En dicho encuentro, según medios oficialistas, Sun Haiwen, director adjunto del Buro de Pesca, destacó el interés de establecer una relación «mutuamente beneficiosa para el aprovechamiento de especies de alto valor agregado como el atún, pero también en la captura de langosta, camarón, pepino de mar, cangrejo, pulpo, calamar». Además, ofreció apoyo para el desarrollo de la acuicultura, «sector en el que China tiene tecnología y conocimientos muy avanzados».
Pero dos años después de la entrada en vigencia del TLC que Nicaragua firmó con China, quedó en el olvido la esperanza de que la apertura de ese mercado sirviera de tabla de salvación al sector. Las estadísticas del Banco Central de Nicaragua (BCN) detallan que el año pasado se produjeron 249,287 quintales de camarones cultivados, que entre todas las especies fue la más afectada.
Bajó el precio y subió el costo de producción
El volumen de producción del año pasado es similar a los 208,665 quintales de camarones cultivados que se produjeron en 2005. Además, representa una caída del 70 por ciento en comparación con los 694,991 quintales de camarón de cultivo que se produjeron en 2022.
Pero después de establecer ese récord de producción en 2022, la industria entró en declive. Según un informe del Instituto Nicaragüense de la Pesca y Acuicultura (Inpesca), en 2023 la producción acuícola y pesquera registró una caída de 6 puntos porcentuales con respecto al año anterior.
Además, el volumen de la producción exportada disminuyó 14 puntos porcentuales y el valor de estas ventas 19 puntos porcentuales. La producción de ese año fue de 421,044 quintales de camarón de cultivo. Desde entonces ha ido en declive.
«Esto se debió principalmente a la disminución de los precios internacionales de los principales recursos de la canasta exportadora como la langosta (cola y entera), el caracol rosado, la escama y el camarón de cultivo», detalla el informe.
Crisis global que Nicaragua no superó
El informe de Inpesca también detalla que en términos del empleo el sector pesquero y acuícola registró una caída del 8 por ciento, que representó la reducción de 3,365 empleos con respecto al año anterior. «Dicha reducción fue provocada por la reducción de hectáreas de producción de camarón de cultivo, que ocasionó el cierre de granjas camaroneras y por ende una disminución de la producción y consecuentemente la contracción del empleo en el subsector camaronicultura en 26 por ciento».
En 2023 la actividad pesquera y acuícola empleaba a unas 40,427 personas; 31,064 de ellas en el sector pesca, y 9,363 personas en la acuicultura, es decir cerca del 25 por ciento del total. La cantidad de empleados del 2023 en la acuicultura representa el cierre de más de unos 3,365 empleos en comparación con los 12,719 plazas que ofreció en 2022.
La crisis de 2023 la crisis no fue exclusiva de Nicaragua, sino global. Medios especializados lo atribuyeron a la volatilidad de los precios provocada por la saturación de los mercados. También contribuyeron a la crisis el incremento de los costos de producción provocado por el incremento de los precios de los insumos, especialmente de los alimentos, y los efectos del cambio climático, ya que las altas temperaturas que se registraron ese año afectaron la producción.
Producción de camarón de cultivo en riesgo
Sin embargo, en el resto de países superaron esta crisis y comenzaron a recuperarse. Pero en Nicaragua continuó el cierre de granjas y por ende bajó la producción. En 2024 según las estadísticas del BCN el volumen de producción de camarón de cultivo siguió bajando hasta caer a 343,642 quintales; y el año pasado descendió aún más hasta los 249,287 quintales.
El retroceso de la producción acuícola estaba prevista en el Plan Nacional de Producción, Consumo y Comercio del ciclo productivo 2025-2026. Sin embargo, hasta ahora no hay una explicación oficial sobre el futuro del sector. Dicho plan proyectó una disminución en la actividad pesquera, debido a la reducción en la producción de camarón de cultivo y la captura de especies como el atún y la langosta.
Además, los resultados del Producto Interno Bruto (PIB) indican que en medio del dinamismo de la mayoría de sectores económicos, el acuícola y pesquero registró una caída de 10.2 por ciento en 2025. Además, según el BCN el año pasado se las exportaciones de camarón de cultivo a través del régimen general, produjeron 8 millones de dólares; monto que representa una caída del 33 por ciento en comparación con los 11.8 millones del 2024. La cifra, además, es casi la mitad en comparación con los 15.9 millones de dólares que produjeron estas ventas en 2023.
Pero la mayor parte del camarón de cultivo se exportaba bajo el régimen de zona franca. En 2023 esas exportaciones generaron 94.8 millones de dólares y en 2024 bajaron a 71.1 millones de dólares. El dato de 2025 todavía no está disponible.
Cayó la producción y también el precio
Esta caída en los ingresos es provocada por un menor volumen de producción, pero también por la caída en el precio en el mercado internacional. El año pasado Nicaragua recibió en promedio 1.86 dólares por cada libra de camarón de cultivo que mandó al mercado externo, menos que los 2.36 dólares por libra que le pagaron en 2024 y de los 2.72 dólares por libra que consiguió en 2023.
Pese a la gravedad de esta situación, hasta ahora no hay una respuesta de apoyo al sector, que según algunos de sus dirigentes, podría desaparecer ante la falta de políticas de apoyo que les ayuden a superar la crisis generada por los altos costos de producción y el bajo precio internacional del producto.
Al contrario, en marzo de 2023, cuando el régimen Ortega Murillo cerró el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) y de todas las cámaras que lo integraban, también le anuló la personería a la Asociación Cámara de la Pesca de Nicaragua (Capenic), que velaba por los intereses del sector, que ahora no tiene apoyo gremial ni estatal.
Y mientras las autoridades guardan silencio, la producción de camarón de cultivo podría estar enfrentando sus últimos días, ya que la actividad que se realiza principalmente en la costa del Pacífico de Nicaragua y generó empleo para unos 15,000 cabezas de familia, muchas de ellas mujeres, dejó de ser sostenible y podría estar encaminándose hacia la extinción.(laprensani.com)
