Trump fija un plazo final de 48 horas a Irán para abrir el estrecho o desatará el «infierno»
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó este sábado el tono contra Irán al reiterar que el país persa dispone de solo 48 horas para alcanzar un acuerdo que permita la reapertura del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas para el comercio mundial de energía.
El mandatario estadounidense recurrió a su red social, Truth Social, para recordar el ultimátum que lanzó a finales de marzo y advertir de consecuencias severas si Teherán no responde dentro del plazo establecido. En su mensaje, Trump afirmó que el tiempo concedido está a punto de agotarse y amenazó con una ofensiva de gran magnitud en caso de incumplimiento.
La advertencia forma parte de una escalada verbal iniciada semanas atrás. El pasado 21 de marzo, Trump ya había advertido de posibles ataques contra infraestructuras energéticas iraníes si el estrecho no era abierto “sin condiciones ni amenazas”. Posteriormente, el presidente suavizó momentáneamente su postura al asegurar que Washington mantenía conversaciones “positivas y productivas” con las autoridades iraníes, lo que llevó a aplazar cualquier acción militar.
Ese margen fue ampliado en dos ocasiones, primero con una prórroga de cinco días y más tarde fijando como fecha límite la madrugada del martes, según la hora GMT. Sin embargo, el mensaje difundido este sábado marca un nuevo endurecimiento del discurso de la Casa Blanca y reduce nuevamente el plazo a solo dos días.
El estrecho de Ormuz es considerado un punto crítico para la seguridad energética global, ya que por él transita una parte significativa del petróleo y gas exportados desde Oriente Medio. Cualquier interrupción prolongada podría tener un impacto inmediato en los mercados internacionales.
En paralelo, especialistas en derecho internacional han advertido que ataques directos contra infraestructura energética civil podrían vulnerar normas humanitarias y ser considerados crímenes de guerra, un aspecto que añade presión diplomática al creciente conflicto entre Washington y Teherán.
