El sargazo cubre las playas de Utila y golpea al turismo
Una extensa y densa franja de sargazo marino cubrió en las últimas horas las principales playas turísticas de Utila, generando preocupación entre residentes, empresarios del sector y visitantes.
Reportes preliminares y tomas aéreas indican que la acumulación registrada supera incluso la observada recientemente en Roatán, donde el fenómeno obligó a cierres temporales y operativos intensivos de limpieza.
Las playas de Utila, reconocidas por su arena blanca y aguas cristalinas, amanecieron este lunes completamente cubiertas por grandes mantos de algas, afectando la imagen del destino y provocando un fuerte impacto visual en una de las zonas más visitadas de las Islas de la Bahía.
Un fenómeno que se repite en el Caribe hondureño
Hace apenas unos días, sectores como West Bay y West End en Roatán enfrentaron una situación similar, con suspensión de actividades acuáticas y jornadas de limpieza que requirieron maquinaria pesada y personal adicional durante varios días.
En Utila, aunque se habían instalado barreras flotantes y redes de contención, la enorme cantidad de sargazo arrastrada por las corrientes marinas sobrepasó la capacidad de estos sistemas.
Causas ambientales: cambio climático y corrientes oceánicas
Especialistas consultados señalan que la proliferación masiva de sargazo está vinculada a:
- El aumento de la temperatura del mar
- Alteraciones en las corrientes oceánicas
- Cambios en los patrones climáticos globales
Estos factores favorecen el desplazamiento de grandes masas de macroalgas hacia el Caribe, afectando cada vez más destinos turísticos de la región.
Impactos en salud, ambiente y turismo
El sargazo —una macroalga parda flotante que cumple funciones ecológicas importantes— se convierte en un problema cuando se acumula en exceso.
Al descomponerse, libera ácido sulfhídrico, lo que provoca:
- Malos olores
- Irritación en ojos y vías respiratorias
- Afectación a la fauna costera
- Deterioro de la experiencia turística
Empresarios locales advierten que, de no controlarse, el fenómeno podría afectar la llegada de visitantes en plena temporada alta.
