Partido Nacional cumple 124 años en el poder y bajo presión por resultados


El Partido Nacional de Honduras conmemora este 27 de febrero su 124 aniversario en un contexto político particularmente exigente. Tras recuperar el Poder Ejecutivo bajo el liderazgo del presidente Nasry Asfura y mantener una fuerte incidencia en el Congreso Nacional, el nacionalismo enfrenta el reto de traducir su retorno al poder en resultados tangibles.

La efeméride encuentra al partido en medio de una ciudadanía marcada por la desconfianza institucional, el desgaste político acumulado y una economía que aún no logra despegar con fuerza.

Integridad y combate a la corrupción

Uno de los principales desafíos es recuperar credibilidad. Las demandas sociales apuntan a un combate efectivo contra la corrupción, mayor transparencia en el gasto público y fortalecimiento de los entes contralores.

En su primer mes de gestión, el oficialismo ha planteado reforzar el Tribunal Superior de Cuentas y mejorar los mecanismos de fiscalización. Sin embargo, analistas sostienen que el verdadero impacto dependerá de reformas estructurales y de la autonomía real de las instituciones encargadas de investigar y sancionar irregularidades.

Empleo y dinamización económica

El empleo sigue siendo la principal urgencia social. El desempleo y la migración continúan presionando a miles de familias hondureñas.

El Ejecutivo ha iniciado acercamientos con inversionistas nacionales e internacionales, apostando por atraer capital y dinamizar sectores productivos. La generación de empleo formal será clave para sostener la legitimidad política del gobierno y reducir el desencanto ciudadano.

Democracia y equilibrio de poderes

El control simultáneo del Ejecutivo y una amplia influencia en el Legislativo coloca al Partido Nacional ante una responsabilidad mayor: garantizar equilibrio institucional y evitar concentraciones de poder que profundicen la polarización.

Las reformas electorales pendientes, el fortalecimiento del Estado de derecho y la aplicación imparcial de mecanismos como el juicio político se perfilan como pruebas determinantes para la estabilidad democrática.

En el ámbito social, el gobierno enfrenta un sistema de salud con limitaciones estructurales, altos niveles de criminalidad y un sistema educativo con rezagos significativos.

La mejora en estos sectores será determinante para evaluar si el retorno del nacionalismo al poder representa un cambio sustantivo o una continuidad de prácticas cuestionadas en el pasado.


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