La madre y esposa del conductor del busito también murieron en accidente en Quimistán
La tarde del domingo 5 de abril se convirtió en una jornada de profundo dolor para decenas de familias hondureñas, luego de un grave accidente de tránsito registrado en el sector de La Ceibita, en el municipio de Quimistán, donde un choque entre un autobús y una rastra cobró la vida de al menos nueve personas.
Entre las víctimas se encontraba Javier Deras, de 48 años, conductor del autobús, quien viajaba acompañado por su esposa Kellyn Suyapa, de 42 años, y su madre Francisca Zelaya, conocida por vecinos como doña Rita. Los tres residían en la colonia Torocagua, en Comayagüela, donde eran ampliamente conocidos por su cercanía con la comunidad.
De acuerdo con la información preliminar, el autobús retornaba desde Esquipulas, Guatemala, con destino a la capital hondureña cuando ocurrió el violento impacto. La fuerza de la colisión fue tal que varias personas murieron en el lugar, mientras que otros pasajeros resultaron gravemente heridos y fueron trasladados de emergencia al Hospital Mario Catarino Rivas, en San Pedro Sula.
Una pérdida que golpea el corazón del barrio
El impacto emocional de la tragedia se ha sentido con fuerza en Torocagua, donde vecinos relatan la consternación que dejó la pérdida de una familia completa. Según testimonios, doña Rita logró sobrevivir inicialmente al accidente y fue llevada a un centro asistencial, pero más tarde sufrió un infarto tras enterarse del fallecimiento de su hijo.
Quienes conocían a Javier Deras lo recuerdan como un hombre esforzado y perseverante, dedicado desde temprana edad al trabajo para sacar adelante a su familia. También evocan con tristeza que recientemente había formalizado su matrimonio con Kellyn Suyapa, un proyecto de vida que quedó abruptamente interrumpido.
En el vecindario, el luto es visible. Los residentes destacan no solo la unión familiar que los caracterizaba, sino también la fe y los valores que transmitía doña Rita, así como el arraigo de la familia en el sector del transporte.
El accidente ha dejado una huella profunda en la comunidad, que hoy llora la partida de tres de sus miembros más queridos, en medio de llamados a reforzar la seguridad vial y evitar que tragedias como esta vuelvan a repetirse.
