El nuevo presidente del Congreso Nacional


Por: Edgardo Rodríguez / Politólogo

Nunca en la historia política reciente de Honduras, el partido que gana las elecciones, pierde el Congreso Nacional y las Alcaldías. Al ser una elección simultánea, el voto presidencial “arrastra” los otros niveles electivos. De ahí que, la presidencia del Congreso Nacional siempre recae en la fuerza política que gana el Ejecutivo.

Que una diputada electa del Partido Liberal, esté negociando votos con el partido Libre, para alzarse con la presidencia del Legislativo, supuestamente ofreciendo grandes sumas de dinero, no se sabe procedente de dónde, es una conducta díscola y un atrevimiento que no puede pasar desapercibido. A todas luces es una jugada muy peligrosa, que de concretarse, sumiría al nuevo gobierno en un conflicto permanente con el Legislativo.

No obstante, los más importantes líderes y las máximas autoridades Liberales han rechazado esos intentos de negociación con los izquierdistas de Libre, llamándo a practicar una oposición constructiva y mejor prepararse para futuras contiendas.

Para tener gobernabilidad, estabilidad y paz en Honduras, la presidencia del Congreso Nacional, debe recaer en un diputado del Partido Nacional. Por supuesto, el próximo titular del Legislativo debe ser una persona con el suficiente conocimiento, capacidad y experiencia en el manejo de esa institución.

El próximo presidente del Congreso debe ser una persona con una muy buena capacidad de dialogo, con la sapiencia para la búsqueda de consensos con las distintas bancadas políticas y con una visión democrática clara, para revertir la desastrosa gestión de Libre al frente de ese Poder del Estado.

Para ese alto cargo se han mencionado al menos tres nombres de diputados reelectos del Partido Nacional, dos de ellos no reúnen todos los requisitos que se exigen para garantizar un rumbo provechoso de ese Poder del Estado, mas parece que se promocionan para ver si consiguen algo en ese forcejeo político.

En esta ocasión, no hay lugar a dudas, la persona que reúne los requisitos personales, de liderazgo y conocimiento para ser presidente de la junta directiva del Congreso Nacional, es el diputado Tomas Zambrano Molina. Un político demócrata a tiempo completo, con madurez suficiente para equilibrar sus relaciones con todos los actores políticos dentro y fuera del Legislativo. Ha sido un líder clave que en estos cuatro años, ya que se enfrentó sin temor a las arbitrariedades de Libre, trabajó por unir a la oposición contra los planes dictatoriales de Mel Zelaya, por lo que se ha ganado el respeto de propios y extraños.

Adicionalmente, Tomas Zambrano, tiene excelentes relaciones con la mayoría de diputados de la bancada del Partido Liberal, que son fundamentales para reunir los votos necesarios para alzarse con la titularidad del próximo Congreso. No deben existir dudas al respecto, este joven líder es el idóneo para ese alto cargo.


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