Economía del trabajo sexual: no solo números
(Deutsche Welle).- El sector del trabajo sexual no es uno como cualquier otro y la forma en que los economistas lo estudian, tampoco. En su nuevo libro Sex Work by Numbers (El trabajo sexual en números), el profesor Stef Adriaenssens, de la universidad belga de KU Leuven, da cuenta de ello.
Allí constata que una de cada veinte publicaciones académicas sobre el tema de la prostitución se enfocan desde el punto de vista económico o empresarial.
Adriaenssens, especializado en aspectos informales de la economía, ha abordado ya en otras publicaciones cuestiones marginales en sus análisis, como la mendicidad, la pobreza o la propia prostitución.
A esta actividad se dedica solo el 0.5% de las investigaciones académicas sobre Economía, es decir, una de cada doscientas. Quizá por eso ha recibido especial atención el libro de Adriaenssens, al que The Economist dedica un artículo reciente.
La economía de la prostitución y la pornografía
La prensa económica sí que le dedica cierta atención a esta cuestión. El tema era uno de los que más atención recibía en la columna semanal de Tim Harford en el Financial Times (conocido como “El economista camuflado” por el título de su libro), empeñado en demostrar que la industria del sexo sigue la misma lógica económica de oferta y demanda que el resto de sectores.
El problema es que gran parte de la industria de la prostitución es economía sumergida que escapa a las estadísticas en que se basan los informes económicos. La pornografía, por ejemplo, genera 100 000 millones de dólares de beneficio en todo el mundo al año. Solo OnlyFans, la web cuyo principal propietario murió la semana pasada, tiene 380 millones de usuarios y recauda 7000 millones de dólares al año.
Porcentaje de trabajadoras
Según estimaciones de UNAIDS, la agencia de Naciones Unidas contra el sida, el porcentaje de mujeres de más de 15 años envueltas en “intercambio de servicios sexuales” en todo el mundo es del 0.6%, un porcentaje que se eleva hasta el 1.3% en el África subsahariana. Pero es un cálculo difícil de hacer y para el que se recurre a métodos indirectos.
Sin embargo, nuevas regulaciones en algunos países y la digitalización están ofreciendo herramientas novedosas a los investigadores para ocuparse del tema.
Adriaenssens y otros colaboradores analizaron anuncios en un portal en línea y estimaron que la proporción de trabajadoras sexuales entre las mujeres de 15 a 49 años de Países Bajos y el norte de Bélgica era, respectivamente, del 0.15 % y del 0.18%, menos de dos de cada mil.
También está cambiando la forma en que se producen estos intercambios. Un 8% de las jóvenes entre 15 y 19 años afirmaba haber enviado contenido para adultos o haber quedado con alguien para encuentros sexuales por dinero en Suecia. No obstante, el frío análisis económico y las encuestas esconden muchas veces una realidad mucho más amarga.
En Alemania, testimonios desgarradores recogidos por DW para un documental mostraban cómo muchas veces el trabajo sexual no es una opción, sino una imposición. Por eso se estudia en el país el modelo nórdico de la prostitución. Hay además multitud de delitos asociados a este “sector”. En España, la Policía liberó la semana pasada a tres víctimas de explotación sexual procedentes de Sudamérica y detuvo a once personas.
Se les acusa de trata de seres humanos con fines de explotación sexual, delitos relativos a la prostitución, pertenencia a organización criminal, favorecimiento de la inmigración ilegal y delitos contra la salud pública.
Las víctimas eran captadas en sus países a través de aplicaciones de mensajería instantánea. Una vez en España, las víctimas, en un patrón que se repite con regularidad, contraían una supuesta deuda que debían saldar ejerciendo la prostitución para el entramado criminal.
El análisis económico de la prostitución es una de las herramientas que deben ayudar a arrojar luz sobre este peculiar sector, entre otras cosas, también para dejar claro cuándo se está pasando de una actividad económica, sumergida o no, a una actividad directamente criminal y, así, poder ayudar a sus víctimas.(Deutsche Welle)
