Hijo de Arnold Schwarzenegger arrasa en su primera competencia de fisicoculturismo
El debut de Joseph Baena, hijo de Arnold Schwarzenegger, en el fisicoculturismo no pudo ser más contundente: ganó tres categorías en su primera competencia oficial, la NPC Natural Colorado.
En el certamen, Baena se quedó con el oro en peso pesado masculino abierto, Classic Physique True Novice y Classic Physique Novice, además de un segundo lugar en Classic Physique Open Class C. “¡Misión cumplida!”, escribió en Instagram, junto a imágenes que muestran su transformación física sobre el escenario.
La reacción fue inmediata. Sus más de 70 mil “me gusta” y miles de comentarios celebraron lo que muchos calificaron como un debut “histórico”. Entre elogios y comparaciones inevitables con su padre, el público destacó tanto su disciplina como las diferencias en su físico respecto a los primeros años del ícono del culturismo.
Ese resultado no es casualidad. Según contó en Men’s Health, su rutina incluye entrenamientos de hasta dos horas diarias, seis veces por semana, con énfasis en ejercicios de aislamiento y una intensidad llevada al límite. “No se trata de diez repeticiones —aprendí de mi papá—, sino de ir más allá, hasta ese esfuerzo extra”, explicó.
La influencia de Schwarzenegger no es solo teórica. Padre e hijo comparten sesiones en el legendario Gold’s Gym Venice Beach, un templo del culturismo donde la relación entre ambos se ha fortalecido a través de la disciplina. Allí, Baena entrena y también construye una identidad propia bajo la sombra de uno de los nombres más grandes del deporte.
Y es que su historia no empezó desde la ventaja. Durante su etapa escolar, Baena fue excluido de equipos deportivos por no alcanzar el nivel físico requerido. Fue la natación la que abrió la puerta al fitness, y desde entonces el cambio ha sido radical, pues llegó a ganar más de ocho kilos de masa muscular en apenas ocho semanas, según el mismo medio.
El legado de su padre pesa, pero también inspira.Schwarzenegger, siete veces Mr. Olympia, sigue entrenando a sus 78 años con una filosofía intacta: la constancia por encima de todo. Baena parece haber heredado esa mentalidad. “No creo en los favores —ha dicho—. El trabajo duro da resultados”.
Más que un apellido, su debut sugiere el inicio de alguien que creció a la sombra de un mito, pero que empieza, músculo a músculo, a escribir su propia historia.(laprensagrafica)
