MEL intriga para desestabilizar transición a la democracia


Por: Marcio Enrique Sierra Mejia

No obstante que, para algunos analistas Mel ya está acabado, en mi opinión sigue siendo  el eje de poder detrás del Partido Libre y del clan castromelista y enfrenta a toda la estructura institucional del Estado de derecho, con el fin de desestabilizarlo e interceptar las decisiones que tome Nasry Asfura desde el poder de Estado, porque sabe que, al instaurarse la gobernanza democrática los socialistas no solo caen en la llanura política, sino que van a enfrentar acusaciones por delitos que cometieron durante su dominación gubernativa. En tanto “Mel” Zelaya Rosales conspire para impedir el funcionamiento normal del Estado democrático, se va a mantener como el personaje político principal con poder fáctico que le posibilita entorpecer las decisiones clave que van a tomar los demócratas en el Ejecutivo, el Congreso Nacional y la Corte Suprema de Justicia.

En otras palabras, la estrategia táctica que sigue este dirigente socialista, es para mantenerse como un factor de desestabilización permanente. Aunque no tenga un cargo formal de elección popular, va a luchar para establecer mecanismos de perturbación política, orientados a afectar políticamente las reglas democráticas o que le permitan favorecer intereses personales y familiares de poder. Mel no cree en la gobernanza democrática, no respeta a la institucionalidad del Estado de derecho, tampoco favorece el equilibrio entre poderes, rechaza la rendición de cuentas y la sujeción a la ley.

Es un socialista que van a sostener la confrontación constante para deslegitimar a los contrapesos, presionar a los órganos constitucionales y crear contradicciones en la sociedad para justificar la erosión del Estado de derecho. Va a boicotear la articulación de consensos, a través de narrativas, que debiliten las instituciones y, así de ese modo, lograr grados de sometimiento institucionales relativos. Particularmente, hará una intensa incidencia sobre el Congreso Nacional, al que va a convertir en campo de batalla política y no en espacio de deliberación republicana. Desde esa plataforma eminentemente política, promoverá bloqueos, chantajes legislativos y maniobras orientadas a manipular el presupuesto, nombramientos importantes y reformas legales estratégicas, todo ello, no en función del interés nacional, sino que para defender cuotas de poder y atenuar el sometimiento a limites democráticos.

Igualmente, continuará utilizando sistemáticamente la oratoria refundacional, no para promover políticas públicas efectivas, sino como coartada ideológica para debilitar normas del Estado democráticas, desacreditar a los nacionalistas y liberales y mantener grados de concentración de poder. Una vez se inicie la gobernanza democrática, encenderán las antorchas de la ideología refundacional para destacarla como el enfoque de desarrollo idóneo para Honduras, con el fin de empequeñecer la administración del presidente Asfura, la que criticarán como errática, improvisada, conflictiva y de resultados espurios para el pueblo, con el fin de levantar a la ciudadanía en contra del gobierno nacionalista.

Los castromelistas anarco socialistas pondrán la conspiración contra el gobierno democrático como objetivo político central, intentarán de manera perseverante debilitarlo, haciendo que la ciudadanía desconfíe, se ahuyente la inversión, se obstruya la gestión pública y se incite al irrespeto de la ley. En la mente de Mel sigue predominando la lógica del caudillismo y del control del poder.

El presidente “Papi a la orden” tiene que salvaguardar su gobierno democrático con hechos, con reglas, aceptación del pluralismo y el compromiso con el bien común. En la medida que permita que Mel continue operando con poder en las sombras, va a obstaculizar la institucionalidad y chantajear la acción del Estado y la democracia en Honduras continuará siendo rehén de una conspiración política que en Honduras no debe permitirse.


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