Chile y Estados Unidos acuerdan impulsar cooperación en minerales críticos
El gobierno de Chile, encabezado por el presidente José Antonio Kast, firmó este jueves un acuerdo con Estados Unidos para fortalecer la cooperación en el desarrollo de minerales críticos y tierras raras, recursos considerados clave para la industria tecnológica y la transición energética global.
La información fue confirmada por la Cancillería chilena, que explicó que ambas naciones establecieron un mecanismo de consultas bilaterales para evaluar inversiones y proyectos relacionados con estos minerales estratégicos. El acuerdo contempla analizar posibles fuentes de financiamiento, tanto públicas como privadas, para impulsar iniciativas en este sector.
La primera ronda de consultas entre ambos países está prevista para realizarse en aproximadamente dos semanas, como parte de los pasos iniciales para avanzar en la cooperación.
El entendimiento fue suscrito durante una reunión en el Palacio de La Moneda entre el canciller chileno, Francisco Pérez, y el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Christopher Landau, quien visitó Santiago tras la reciente toma de posesión de Kast.
De acuerdo con el gobierno chileno, el fortalecimiento de la colaboración en este campo busca garantizar el abastecimiento de minerales esenciales para la seguridad económica y tecnológica de ambos países.
Chile posee un papel relevante en el mercado global de materias primas estratégicas. El país es el mayor productor de cobre del mundo y el segundo productor de litio, minerales ampliamente utilizados en la fabricación de baterías, vehículos eléctricos y dispositivos electrónicos.
Estados Unidos, por su parte, busca reforzar sus alianzas con países productores de estos recursos, en medio de la creciente competencia global por el control de materias primas consideradas fundamentales para el desarrollo tecnológico.
El acuerdo también se produce en un contexto de tensiones geopolíticas vinculadas a la presencia de China en la región. En los últimos días surgió controversia por un proyecto de cable submarino de fibra óptica entre Chile y Asia, iniciativa que había sido adjudicada a una empresa estatal china y que posteriormente fue cancelada.
Washington considera que algunas infraestructuras tecnológicas impulsadas por empresas chinas podrían representar riesgos para la seguridad regional, lo que ha intensificado el debate sobre la influencia de las grandes potencias en América Latina.
