Resúmen de lo último en la guerra del Medio Oriente
La guerra en Oriente Medio continúa escalando este lunes 16 de marzo de 2026, con nuevos enfrentamientos militares, ataques con drones y fuertes tensiones diplomáticas entre potencias regionales y occidentales. El conflicto, que involucra directamente a Irán, Israel y Estados Unidos, también ha provocado impactos en el comercio energético mundial y en la seguridad del Golfo Pérsico.
Uno de los pronunciamientos más contundentes llegó desde Teherán. El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abás Araqchi, afirmó que su país está dispuesto a prolongar el conflicto el tiempo que sea necesario para defenderse de Israel y Estados Unidos. Según el canciller iraní, su nación ha demostrado que no dudará en responder militarmente si continúa lo que calificó como agresiones externas.
En el plano diplomático, Alemania reaccionó a declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump, quien había solicitado a los aliados ayuda para desbloquear el estrecho de Ormuz. El portavoz del gobierno alemán, Stefan Kornelius, aclaró que el conflicto “no tiene nada que ver con la OTAN”, subrayando que la alianza militar solo tiene mandato para defender el territorio de sus miembros.
Mientras tanto, el primer ministro británico, Keir Starmer, informó que Reino Unido trabaja junto a sus socios europeos en un plan “viable” para reabrir el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial.
En medio de la crisis, un petrolero que transportaba crudo desde Abu Dabi logró atravesar el estrecho de Ormuz con su sistema de rastreo activado, según datos de la plataforma MarineTraffic. Analistas consideran que el tránsito sugiere la posible existencia de acuerdos puntuales que permiten el paso seguro de algunos buques.
La tensión también crece entre los países del Golfo. El príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohamed bin Salmán, y el presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed, acusaron a Irán de provocar una “escalada peligrosa” en la región, después de que sus sistemas de defensa interceptaran misiles y proyectiles lanzados desde territorio iraní.
Por su parte, la cancillería de Catar señaló que cualquier negociación diplomática con Teherán solo será posible si cesan los ataques con misiles y drones contra los estados del Golfo.
Los efectos del conflicto ya se sienten en los mercados energéticos. El precio del petróleo continúa en fuerte alza y el barril de Brent superó los 106 dólares, mientras que el West Texas Intermediate alcanzó los 100,83 dólares, impulsado por el temor a interrupciones en el suministro global.
En el terreno militar, Israel anunció el inicio de “operaciones terrestres limitadas” en el sur de Líbano contra posiciones del movimiento Hezbolá, aliado de Irán. El ejército israelí explicó que las acciones buscan desmantelar infraestructura considerada terrorista y reforzar su posición defensiva en la frontera.
Los ataques con drones también han provocado daños en infraestructuras estratégicas. En Emiratos Árabes Unidos, un dron impactó una instalación petrolera en Fujairah, causando un incendio que las autoridades lograron contener sin reportar víctimas. En Dubái, otro incidente similar generó fuego en un depósito de combustible cercano al aeropuerto internacional, obligando a suspender temporalmente las operaciones aéreas.
En Irán, el jefe del poder judicial, Gholam Hosein Mohseni Ejei, pidió aplicar con rapidez y sin clemencia las sentencias contra personas acusadas de colaborar con Estados Unidos o Israel durante el conflicto.
La crisis también ha provocado reacciones en el mercado energético global. Japón anunció que comenzó a liberar parte de sus reservas estratégicas de petróleo en coordinación con la Agencia Internacional de Energía, con el objetivo de estabilizar los precios del crudo.
Sin embargo, algunos aliados de Washington han rechazado involucrarse militarmente en la crisis del estrecho de Ormuz. Tanto Japón como Australia descartaron participar en operaciones para reabrir la vía marítima, pese al llamado del expresidente estadounidense Donald Trump.
La situación mantiene en alerta a la comunidad internacional, ya que el estrecho de Ormuz es uno de los puntos más sensibles para el comercio energético mundial y cualquier interrupción prolongada podría profundizar la crisis económica global.
