Venezuela vence a EE. UU. en Miami y conquista su primer Clásico Mundial de béisbol
Miami, Estados Unidos — Venezuela hizo historia al derrotar 3-2 a Estados Unidos en una final cargada de emoción y simbolismo, para coronarse por primera vez campeona del Clásico Mundial de béisbol.
El equipo venezolano tomó ventaja en el marcador y logró sostenerla durante gran parte del juego, pero un jonrón de dos carreras de Bryce Harper en la octava entrada igualó el duelo y llevó la tensión hasta el último episodio. En la novena, un doble de Eugenio Suárez permitió que Javier Sanoja anotara la carrera definitiva que desató la celebración de la afición vinotinto en el LoanDepot Park.
Maikel García, figura del encuentro y elegido Jugador Más Valioso, destacó el significado del triunfo. “Muchos no creían en nosotros, pero el equipo sí. Jugamos por todos los venezolanos, dentro y fuera del país”, expresó tras el partido.
Venezuela culminó así un torneo destacado en el que eliminó al vigente campeón Japón en cuartos de final y luego superó a Italia en semifinales, consolidando una campaña que quedará en la historia del béisbol del país.
Del lado estadounidense, el resultado fue un golpe para un equipo que llegaba como favorito. El mánager Mark DeRosa lamentó la falta de presión ofensiva: “No supimos generar las oportunidades necesarias para cambiar el juego”.
El triunfo también tuvo repercusiones fuera del terreno. En Caracas, miles de personas salieron a celebrar tras el último out, mientras el gobierno encabezado por Delcy Rodríguez decretó el miércoles como día no laborable en señal de festejo nacional.
Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump reaccionó en redes sociales con un mensaje irónico tras la derrota de su selección, en contraste con comentarios previos en los que había hecho referencia a la situación política venezolana.
El campeonato representa un hito para Venezuela, cuya mejor participación previa había sido un tercer lugar en 2009. Además del título, la selección aseguró su clasificación a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
La victoria trasciende lo deportivo y se convierte en un símbolo de orgullo nacional en medio de un contexto político complejo entre ambos países.
