Autoridades confirman 19 muertos en finca de Rigores


El Ministerio Público confirmó este jueves que al menos 19 personas fueron asesinadas en una masacre ocurrida en la comunidad de Rigores, en Trujillo, departamento de Colón, una de las zonas más conflictivas del Bajo Aguán.

El portavoz del MP, Yuri Mora, informó que dos equipos fiscales se desplazaron al lugar y recuperaron 13 cuerpos en una primera escena y otros seis en un punto distinto, lo que eleva a 19 el número preliminar de víctimas.

Las autoridades indicaron que las personas asesinadas eran campesinos o trabajadores de una finca de palma africana, ya que todos portaban botas de trabajo. Los cuerpos quedaron tendidos en el patio y dentro de una iglesia donde los trabajadores se reunían antes de iniciar sus labores diarias.

Entre las víctimas se reporta la muerte de tres hermanas:

  • Mirian Rodríguez
  • Mirza Rodríguez
  • Lina Rodríguez

Hasta el momento, no se ha confirmado la identidad del resto de los fallecidos.

Vecinos relataron que hombres vestidos como policías ingresaron al lugar y dispararon contra todos los presentes. La versión apunta a una disputa entre las fincas Rigores y Panamá, en medio de un conflicto histórico por tierras y control de la fruta.

Sin embargo, la Policía Nacional descartó que agentes policiales hayan participado en la masacre y aseguró que las autopsias confirmarán el tipo de armas utilizadas.

La institución policial señaló que la matanza estaría relacionada con la pelea de tierras entre grupos rivales que se disputan la producción de palma africana en la zona.

El ministro de Seguridad, Gerzón Velásquez, afirmó que en el Bajo Aguán existe un “cóctel de situaciones” que alimenta la violencia, incluyendo invasiones de fincas, robo de fruta y presencia de grupos armados.

Velásquez indicó que varias víctimas presentaban heridas de escopeta, lo que refuerza la hipótesis de que no participaron cuerpos de seguridad.

Según los primeros informes, los trabajadores se estaban reuniendo para el pase de lista previo a iniciar la jornada cuando los atacantes ingresaron y abrieron fuego de manera indiscriminada.

En medio del caos, familiares de las víctimas levantaron los cuerpos por su cuenta, lo que dificultó el trabajo de los equipos forenses. La Policía envió unidades adicionales para documentar la escena y continuar con las investigaciones.

Con 19 víctimas confirmadas, este hecho se convierte en una de las masacres más graves registradas en Honduras en 2026 y vuelve a colocar al Bajo Aguán en el centro de la preocupación nacional por la violencia agraria y criminal.


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