Trump exige a Irán e Israel frenar la escalada tras nuevos ataques


El frágil alto el fuego en Oriente Medio volvió a quebrarse este fin de semana y llevó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a lanzar un llamado urgente a Irán e Israel para que detengan “de inmediato” los ataques que ambos países intercambian desde el domingo.

La tensión se reactivó después de que Israel bombardeara zonas densamente pobladas en los suburbios de Beirut, acción que Teherán respondió con una andanada de misiles. Pese a una primera advertencia de Washington, la escalada continuó: el ejército israelí atacó varias ciudades iraníes, incluidos objetivos militares en Teherán y un complejo petroquímico.

En su red Truth Social, Trump escribió que “Israel e Irán deben dejar de disparar de inmediato”. Minutos después amplió su mensaje, asegurando que ambas partes dicen buscar “un ALTO EL FUEGO inmediato”, aunque advirtió que el proceso podría descarrilarse “si la ignorancia o la estupidez se interponen en el camino”.

Explosiones en Teherán y Jerusalén

Una fuerte detonación sacudió el centro de Teherán el lunes, estremeciendo incluso la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores durante una conferencia de prensa. En Jerusalén, la población despertó con sirenas y explosiones, lo que llevó a las autoridades a cerrar todas las escuelas y mantener al ejército en “alerta elevada”.

Los Guardianes de la Revolución informaron que atacaron dos bases aéreas israelíes y un complejo petroquímico en Haifa. Israel, por su parte, reportó casi 30 misiles lanzados desde Irán y mencionó disparos adicionales provenientes de Yemen.

Mercados en tensión y rutas estratégicas bajo presión

El repunte de la violencia tuvo un impacto inmediato en los mercados globales. El precio del Brent subió cerca de un 5% y se acercó a los 100 dólares por barril, mientras las bolsas internacionales registraban pérdidas.

La situación se agravó cuando los rebeldes hutíes de Yemen —aliados de Teherán— anunciaron que prohibirán el paso de barcos israelíes por el mar Rojo, una vía clave para el comercio mundial.

Trump, consciente del desgaste político que le genera la guerra entre su electorado, dijo el domingo que intentaría persuadir al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de evitar una nueva represalia. “Israel lanzó su ataque e Irán lanzó su ataque. No necesitamos otro”, declaró al medio Axios.

Sin embargo, los llamados a la moderación —también respaldados por China, la Unión Europea y el Reino Unido— no lograron frenar la escalada.

Diplomacia en riesgo

El portavoz iraní Esmail Baqai responsabilizó a Estados Unidos por las acciones israelíes y advirtió que el “proceso diplomático” podría verse afectado. Aun así, aseguró que las conversaciones indirectas con Washington, mediadas por Pakistán, continúan.

Teherán insiste en que cualquier acuerdo debe incluir el fin de la ofensiva israelí en el Líbano, donde los combates con Hezbolá se mantienen activos pese a dos treguas impulsadas por Washington. Irán había advertido que un ataque contra Beirut sería una línea roja, pero el domingo Israel confirmó un bombardeo en el distrito de Dahiyeh que dejó dos muertos y 20 heridos.

Los Guardianes de la Revolución respondieron con misiles “de advertencia” y amenazaron con ampliar sus ataques si Israel vuelve a golpear territorio libanés.

Una población agotada

Mientras las negociaciones tropiezan con desacuerdos sobre el estrecho de Ormuz, las sanciones y el programa nuclear iraní, la población enfrenta un deterioro económico cada vez más severo.

“Renunciamos a todo: primero al ocio, luego a las compras, ahora incluso a las comidas”, relató Elaheh, una entrenadora física de 32 años en Ahvaz. “¿Vida cotidiana? Es una broma. Solo intentamos sobrevivir”.


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