Trump asegura que secretario de Energía “está dirigiendo Venezuela”
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó públicamente que el secretario de Energía de su administración, Chris Wright, se encuentra al frente de la gestión de Venezuela, calificando su labor como el mejor desempeño histórico en el país sudamericano.
Durante una comparecencia en la sede de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), Trump elogió la gestión de Wright y describió el proceso de intervención estadounidense como “una guerra de un solo día” de la cual el país norteamericano está obteniendo grandes beneficios económicos.
Toma de control
La influencia directa de Washington se consolidó tras el viaje de Wright a territorio venezolano el pasado 11 de febrero, donde pactó con la presidenta interina, Delcy Rodríguez, la apertura y reestructuración de la industria petrolera local.
Esta visita activó la flexibilización de sanciones y la posterior emisión de las licencias generales 49 y 50 por parte del Departamento del Tesoro. Dichos permisos reactivaron de inmediato las operaciones y nuevas inversiones de gigantes energéticos como Chevron, BP, Eni, Shell y Repsol bajo la estricta tutela de la Casa Blanca.
En la actualidad, Wright ejerce un rol operativo determinante al negociar de forma directa con las corporaciones internacionales y fiscalizar el esquema de comercialización del crudo.
El plan estratégico de la Administración Trump proyecta atraer hasta 100.000 millones de dólares en inversiones, priorizando el beneficio de las empresas estadounidenses y asegurando el control absoluto de Washington sobre los ingresos generados por las ventas de petróleo
Nuevo escenario
Este rediseño del mapa geopolítico ocurre tras la captura del expresidente Nicolás Maduro. La hoja de ruta de la Casa Blanca, detallada por el secretario de Estado Marco Rubio ante el Congreso, se fundamenta en la contención institucional, una estricta “cuarentena petrolera”, la implementación de reformas económicas y el establecimiento de un nuevo orden político.
Sin embargo, los planes de control económico y político se enfrentan ahora a una severa crisis humanitaria y de infraestructura.
El Banco Mundial reveló que los devastadores terremotos del pasado 24 de junio provocaron daños físicos directos valorados en 19.600 millones de dólares.
El organismo internacional advirtió formalmente que, si el proceso de reconstrucción se ralentiza, la recuperación económica de Venezuela podría quedar completamente estancada durante la próxima década.
