Hugh Jackman protagoniza el biopic musical tributo a Neil Diamond


El arrollador éxito de ‘Michael’ muestra que en el caso del biopic musical no importa tanto la calidad de la película para triunfar, es tener al personaje adecuado. Algunas que intentar tener un ángulo diferente a la relación con la música, especialmente cuando no son superestrellas, a veces no calan. Un mal escenario para propuestas como ‘Song Sung Blue (Canción para dos)’.

Dulce Carolina

Protagonizada por Hugh Jackman y Kate Hudson, que fue nominada al Oscar por su trabajo aquí, dan vida no a grandes estrellas de la música, sino a una banda tributo a una. Craig Brewer dirige una película romántica musical con notas agridulces que ya se puede ver en streaming a través de SkyShowtime.

Mike Sardina es un músico alcohólico condenado a menudo a ser doble de otros artistas. Cansado de seguir reglas que le constriñen, monta su propia banda de tributo a Neil Diamond en compañía de otra apasionada de sus canciones, con quien no solo comparte entusiasmo por su música sino también emociones románticas.

Entre obstinaciones y fracasos que van desde lo vital a lo profesional, Brewer acaba haciendo una película de obsesión que se interpone en el camino de la sencillez, además de la dificultad de dejar atrás demonios personales. Aunque contribuya a ello encontrar una fuerte relación con la música, así como gente que comparta esa pasión.

Biopics de estrellas

Pero la realización de Brewer y la historia que cuenta no persigue los rincones más oscuros de la misma, optando por un enfoque muy amable para el público. Una película bastante clásica, aunque tenga todos los dejes de haber sido realizado a nivel independiente en lugar de estudio (quitando actores famosos).

Actuaciones más que aceptables dan carisma a una película que al final no puede evitar teniendo fórmulas de biopics de estrellas, a pesar de que los personajes que retratan no lo son.

Tampoco son especialmente llamativos per ser, pero daría igual de estar la película mejor rematada. Es agradable de escuchar, pero también un poco pelmaza en su emoción pretendida. Como una canción de Neil Diamond.


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