Relación con casa de apuestas rusa afectaría a Pirlo para entrenador de Italia


La posible designación de Andrea Pirlo como entrenador de la selección italiana de fútbol se encuentra en el aire debido a las duras críticas políticas por su acuerdo publicitario con Fonbet, una de las principales casas de apuestas de Rusia.

Aunque su nombramiento parecía inminente tras el rechazo de Pep Guardiola, los medios locales advierten que este vínculo comercial podría frenar el acuerdo oficial.

Pirlo ejerce como embajador global de dicha compañía, cuyo principal accionista es Sergey Lomakin, un oligarca ruso que también preside el United FC de los Emiratos Árabes Unidos, equipo al que el exfutbolista dirigió la temporada pasada.

Esta relación ha desatado una fuerte tormenta política en Italia. La vicepresidenta del Parlamento Europeo, Pina Picierno, calificó el posible nombramiento de «grave error» tras acusar a Pirlo de normalizar el régimen de Vladímir Putin. En la misma línea, el líder del partido centrista Acción, Carlo Calenda, sentenció que nadie que haya promovido a Rusia después de la invasión a Ucrania en 2022 debería ocupar un cargo público. Por su parte, Mauro Berrutto, responsable de deportes del Partido Demócrata, exigió que, de asumir el cargo, el técnico renuncie de inmediato a la marca rusa para poner fin al escándalo.

Malestar social

El malestar social y político se intensificó al recordarse que a finales de mayo Pirlo viajó a Moscú junto a Marco Materazzi para asistir a la final de la Copa de Rusia en un evento organizado por Fonbet. Las fotos y autógrafos de los exfutbolistas coincidieron con uno de los peores bombardeos rusos sobre Kiev, un contexto que contrasta con la decisión de clubes europeos como el AC Milan, que rompieron de forma definitiva sus lazos comerciales con la empresa rusa.

A pesar de la polémica, el diario Gazzetta dello Sport asegura, según fuentes jurídicas del exfutbolista, que el contrato con Fonbet puede rescindirse de forma inmediata y sin penalización. Pirlo sigue siendo la apuesta principal del nuevo presidente de la Federación Italiana de Fútbol, Giovanni Malagò, y del director técnico, Paolo Maldini, aunque su llegada también genera dudas deportivas entre los aficionados debido a su corta experiencia en los banquillos para asumir el reto de relanzar a una selección golpeada por su tercer fracaso consecutivo en las eliminatorias de la Copa del Mundo.


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