Consumidores rechazan cifra oficial de la canasta básica
El costo real de la canasta básica en Honduras desató una fuerte controversia entre las autoridades gubernamentales y las organizaciones de defensa al consumidor, quienes denuncian que los datos oficiales ignoran la crisis económica que sufren las familias.
Por un lado, el director de Protección al Consumidor de la Secretaría de Desarrollo Social, Danilo Lou, afirmó que en el Mercado Zonal Belén de Tegucigalpa el conjunto de alimentos esenciales se cotiza en 8,600 lempiras. Aunque el funcionario admitió que los conflictos en Medio Oriente provocaron
una dispersión de precios en ciertos productos, defendió firmemente que este mercado popular sigue ofreciendo la opción más económica de la capital.
Esta postura oficial fue rechazada de inmediato por los defensores de los consumidores, quienes sostienen que la realidad en los hogares es muy distinta. Adalid Irías, presidente de la Iniciativa Ciudadana por la Defensa de la Comida (Defco), reveló que el costo verdadero de la canasta básica alcanza actualmente los 16,700 lempiras.
Explicó que a inicios de año se situaba en 16 mil lempiras, pero sufrió un incremento de entre 600 y 700 lempiras durante el primer semestre.
Solo 30 productos
Irías subrayó que esta enorme diferencia se debe a que el gobierno y el sector privado solo toman como referencia unos 30 productos, mientras que su organización realiza un monitoreo integral que incluye 150 artículos esenciales.
Por su parte, Darwin Ponce, presidente de la Fundación de Protección al Consumidor Artículo 19, coincidió en que la canasta básica para una familia de cinco personas supera los 16 mil lempiras, lo que convierte a Honduras en el país con los alimentos más caros de toda América en relación con los ingresos de sus habitantes.
Los analistas señalan que un salario mínimo promedio, que oscila entre los 12 y 14 mil lempiras, resulta totalmente insuficiente para cubrir la alimentación.
Esta asfixia económica se agrava cada día más por las constantes alzas en los precios de los combustibles y las tarifas de energía eléctrica, factores que neutralizan por completo el reciente ajuste salarial de entre el 6% y 7%, el cual no se ajusta a la realidad inflacionaria de la nación.
