La construcción reclama oxígeno para volver a crecer


** Sector dispuesto a reactivar proyectos,

generar empleo y recuperar la inversión.

** Banhprovi, banca privada y Gobierno preparan

esquema de financiamiento para viviendas.

-Tercera parte-

La expectativa de una recuperación del sector construcción en Honduras se ha convertido en preocupación para desarrolladores y empresarios que apostaron por nuevos proyectos de vivienda y edificios de altura, pero ahora enfrentan un mercado debilitado y dificultades para conseguir los recursos necesarios.

El panorama que describen los constructores es complejo: proyectos que avanzaban con la expectativa de una mayor actividad económica han quedado paralizados o marchan a un ritmo menor, mientras las ventas de inmuebles no responden como se esperaba.

A esta situación se suman el incremento en los costos de los materiales y unas tasas de interés que, según representantes del sector, dificultan el acceso al crédito y reducen la posibilidad de emprender nuevas obras.

Mercado sin dinamismo

Para los constructores, el ambiente para desarrollar edificios de altura y nuevos proyectos habitacionales se ha enfriado considerablemente.

La combinación de menor demanda, costos más elevados y dificultades para obtener financiamiento ha provocado que algunos empresarios deban replantear sus planes de inversión.

El director ejecutivo de la Cámara Hondureña de la Industria de la Construcción (Chico), Silvio Larios, señaló que uno de los principales retos consiste en crear las condiciones financieras que permitan que las familias puedan comprar una vivienda y, al mismo tiempo, que los desarrolladores encuentren un mercado capaz de absorber las nuevas construcciones.

El dirigente gremial mantiene sus expectativas en el Plan de Inclusión Financiera para Vivienda, al considerar que puede convertirse en una herramienta para recuperar la capacidad de compra de las familias.

“Eso es lo que estamos esperando los de la Chico”, afirmó Larios, al referirse al plan y a la necesidad de que el mecanismo sea viable tanto para las familias como financieramente.

Tasas de interés, el

principal obstáculo

Uno de los reclamos más recurrentes de los constructores está relacionado con el costo del dinero.

Los empresarios sostienen que las tasas de interés que enfrentan cuando buscan financiamiento para sus proyectos elevan considerablemente el costo de las obras y hacen menos atractiva la inversión.

A ello se suma el encarecimiento de insumos esenciales para construir, entre ellos el alambre de amarre, las varillas de hierro y el cemento.

El sector considera necesario que exista una mayor estabilidad en los precios de los materiales y que los insumos utilizados en las obras mantengan estándares adecuados de calidad.

Pero el problema no termina en los costos de construcción. Para los desarrolladores, conseguir financiamiento en condiciones competitivas continúa siendo uno de los mayores desafíos.

Larios consideró que las condiciones de financiamiento serán determinantes para que la industria pueda recuperar su dinamismo y que las familias tengan posibilidades reales de adquirir una vivienda.

Plazos más largos

para una vivienda

La propuesta del Plan de Inclusión Financiera para Vivienda busca precisamente reducir una de las principales barreras que enfrenta el comprador: la capacidad de asumir las cuotas mensuales.

Larios explicó que no es lo mismo financiar una vivienda en un plazo corto que distribuir el pago durante 20 o 30 años.

“Eso les da una gran oportunidad a las personas”, apuntó el director ejecutivo de la Chico, para señalar que una deuda puede resultar más manejable para una familia cuando las cuotas se distribuyen durante un período más extenso.

El planteamiento es que las familias puedan acceder a una vivienda sin que las cuotas mensuales resulten imposibles de pagar.

Para el sector construcción, ese componente es fundamental: si las familias recuperan capacidad de compra, también se abre la posibilidad de reactivar los proyectos habitacionales y generar nuevamente demanda para las empresas constructoras.

Banhprovi apuesta por

reactivar los fondos

En medio de las dificultades del sector, el Gobierno y las instituciones financieras buscan poner en marcha un mecanismo que permita inyectar nuevos recursos al mercado habitacional.

El Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) aprobó un crédito de 400 millones de dólares para apoyar al Banco Hondureño para la Producción y Vivienda (Banhprovi), recursos que serán utilizados para impulsar el Plan de Inclusión Financiera para Vivienda.

Al respecto, el director ejecutivo de Banhprovi, Sergio Amaya, explicó que el programa surgió de un trabajo técnico e interinstitucional en el que participaron Banhprovi, CAF y otras instituciones vinculadas con la estructuración del componente financiero.

El funcionario considera que uno de los principales objetivos es atender la falta de recursos que actualmente enfrentan las familias cuando acuden a las instituciones financieras en busca de financiamiento para comprar una vivienda.

“Vamos a reactivar los fondos porque hay un clamor popular”, afirmó Amaya.

Según explicó, la operación representa casi 11,000 millones de lempiras y permitirá generar nuevas oportunidades de financiamiento.

La expectativa de Banhprovi es que los recursos puedan comenzar a estar disponibles entre agosto y finales de septiembre, una vez completados los procesos necesarios para su implementación.

Entre 15,000 y

20,000 viviendas

La apuesta institucional es ambiciosa. Amaya estimó que el nuevo esquema podría generar una expectativa de entre 15,000 y 20,000 viviendas, dependiendo de la evolución del programa y de la participación de las instituciones financieras.

Las familias interesadas podrán acudir a las instituciones financieras que participen en el programa y conocer los proyectos habitacionales que sean incorporados.

Uno de los elementos que Banhprovi considera más importantes es que el mecanismo no se limite a una inyección temporal de recursos, sino que permita crear una fuente sostenible de financiamiento.

El objetivo, según Amaya, es que los fondos puedan mantenerse disponibles en el largo plazo para que el acceso a vivienda no dependa únicamente de operaciones extraordinarias de financiamiento.

La banca privada

entra al esquema

La banca privada también se ha incorporado a la estrategia. La directora de la Asociación Hondureña de Instituciones Bancarias (Ahiba), María Lydia Solano, explicó que las instituciones financieras privadas se han unido al Plan Nacional de Inclusión Financiera para Vivienda junto con Banhprovi y el Gobierno.

El esquema contempla combinar recursos públicos y privados para facilitar créditos de hasta 1.4 millones de lempiras a familias de menores ingresos, bajo condiciones preferenciales.

Solano explicó que el programa estará enfocado principalmente en hogares con ingresos inferiores a dos salarios mínimos y que permitirá financiar viviendas de interés social mediante una combinación de recursos de Banhprovi y fondos propios de los bancos.

La representante de la banca considera novedoso el mecanismo porque no dependerá exclusivamente de los nuevos recursos que lleguen a Banhprovi.

“No solamente se contará con recursos de Banhprovi, recursos nuevos y frescos, sino también que la banca va a poder utilizar sus propios recursos”, explicó.

La participación de los bancos resulta clave para ampliar el alcance del programa y hacer que los recursos lleguen efectivamente a las familias que buscan una solución habitacional.

Viviendas de hasta

L 1.44 millones

Desde la Secretaría de Vivienda también se plantea que el programa tenga como prioridad a las familias que todavía no poseen una casa y que cuentan con capacidad para asumir un crédito.

La ministra de Vivienda y Asentamientos Humanos, Francis Argeñal, informó que a partir del 20 de septiembre comenzará la implementación de los 400 millones de dólares aprobados por el CAF para fortalecer la política pública de vivienda.

Argeñal explicó que el programa estará dirigido a familias que no cuentan con vivienda propia y que tienen ingresos suficientes para responder por un financiamiento habitacional.

Como referencia, señaló que los potenciales beneficiarios deberán percibir más de un salario mínimo, tomando como base el salario de mayor cuantía, lo que representa aproximadamente 18,000 lempiras de ingresos familiares mensuales.

El techo establecido para una vivienda social será de 1.444 millones de lempiras, por lo que las soluciones habitacionales cuyo valor sea igual o inferior a ese monto podrán optar al financiamiento contemplado en el programa.

La ministra consideró que la aprobación del financiamiento por parte del CAF constituye también una señal de confianza hacia Honduras y hacia la política pública impulsada por la actual administración.

2026, año de transición

para la infraestructura

Mientras el sector privado espera señales más claras para retomar inversiones, el Gobierno ha reconocido que el dinamismo de la infraestructura no será inmediato.

El presidente Nasry Asfura ha señalado que durante 2026 no se observará todavía el mayor impulso en materia de infraestructura, pero ha planteado que a partir de 2027 deberán acelerarse los proyectos, incluida la construcción de viviendas.

Para los constructores, sin embargo, el desafío comienza antes. La industria necesita recuperar la demanda, reducir las barreras financieras y encontrar condiciones que permitan que los proyectos vuelvan a ser viables.

La construcción espera que el crédito se convierta en obras La gran interrogante para los desarrolladores es si los nuevos recursos anunciados lograrán traducirse en proyectos concretos.

La disponibilidad de financiamiento para los compradores puede estimular la demanda de viviendas, pero la recuperación también dependerá de que los constructores tengan acceso a capital en condiciones que hagan rentable desarrollar nuevos proyectos.

El sector enfrenta así dos necesidades simultáneas: que las familias puedan obtener créditos con cuotas que estén dentro de su capacidad de pago y que los desarrolladores tengan condiciones financieras que les permitan construir.

De lo contrario, las torres y viviendas que hoy permanecen detenidas seguirán siendo el reflejo de una industria que tiene capacidad para construir, pero que necesita financiamiento y demanda para volver a hacerlo a plena capacidad.


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