La sombra de Groenlandia sobrevuela el referéndum de Islandia sobre la UE


Bruselas, 27 ago (EFE).- Islandia vota este sábado en referéndum si reabre las negociaciones de adhesión a la Unión Europea (UE), congeladas desde hace más de una década, en una consulta que los Veintisiete observan, sobre todo, en clave geopolítica.

A diferencia del primer intento, en 2009, en plena crisis financiera, lo que está en juego para Bruselas esta vez es la posición estratégica de la isla en el Ártico y la creciente desconfianza hacia Estados Unidos como garante de su seguridad.

¿Por qué es estratégica la posición de Islandia?

La isla ocupa un lugar central en el Atlántico Norte, a medio camino entre Canadá, Groenlandia, Reino Unido y el continente europeo. La separa de Groenlandia el estrecho de Dinamarca, de apenas 290 kilómetros en su punto más angosto.

Islandia flanquea además el denominado estrecho GIUK (siglas en inglés de Groenlandia, Islandia y Reino Unido), el principal cuello de botella naval para los buques y submarinos rusos que salen de la península de Kola, en el norte de Rusia, hacia el Atlántico abierto.

«Si quieres defender Europa, necesitas defender toda esa región», advirtió a EFE Sven Biscop, director general interino del Instituto Egmont, para quien tiene sentido «anclar a Islandia más estrechamente» en la UE en un momento en que el vínculo de Reikiavik con Washington «se está debilitando».

¿Cambiaría algo en materia de defensa?

El país carece de fuerzas armadas propias y ha delegado tradicionalmente su seguridad en la OTAN, de la que es miembro fundador desde 1949, y en el acuerdo bilateral de defensa con Estados Unidos, vigente desde 1951.

Una eventual adhesión a la UE no supondría un cambio operativo real en su defensa, que seguiría dependiendo de la Alianza Atlántica, pero sí daría a Bruselas voz directa en una región que se ha vuelto estratégicamente crítica también para otros actores.

¿Por qué ahora?

Aunque el debate interno en Islandia ha girado sobre todo en torno a la pesca, la soberanía y la economía, expertos consultados por EFE coinciden en que este referéndum es muy distinto del primer intento, en 2009, cuando Reikiavik solicitó el ingreso en plena crisis financiera.

El referéndum llega un año y medio después del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, en medio de una escalada de presiones estadounidenses sobre el Ártico, incluidas las reiteradas reclamaciones del presidente sobre Groenlandia.

«Ni la invasión rusa de Ucrania ni el ascenso económico de China han sido, hasta ahora, suficientes para reabrir el debate sobre la adhesión en Islandia», señaló a EFE Tinatin Akhvlediani, directora del programa sobre Ampliación del Centre for European Policy Studies (CEPS).

«No es un voto anti-Trump ni antiamericano», matizó a EFE Karen van Loon, investigadora del neerlandés Clingendael: «es más bien una cuestión de diversificación de dependencias estratégicas» en un contexto de gran volatilidad.

Otro cambio claro es el papel de Moscú: «Si la UE ofrece membresía o incluso asociación a otro país, Rusia puede intentar activamente impedirlo, y esto no era el caso hasta la gran ampliación de 2004», explicó Akhvlediani.

¿Qué obstáculos técnicos quedan pendientes?

El capítulo de pesca, unido al de agricultura, nunca llegó a abrirse durante la ronda de negociación anterior y sigue siendo el principal escollo pendiente para un país que ya ha incorporado gran parte del acervo comunitario como miembro del Espacio Económico Europeo (EEE) desde 1994.

A diferencia de otros candidatos actuales, Islandia no se enfrentaría a un veto bilateral de otro socio comunitario, según Akhvlediani: el único litigio pesquero plausible sería con el Reino Unido, que perdió su voto en el Consejo tras el Brexit. Aun así, la pesca es un tema sensible para países como España y Francia.

La Comisión no se ha pronunciado públicamente de cara al referéndum, una discreción que Biscop atribuyó al riesgo de que cualquier gesto de Bruselas se percibiera como una injerencia «contraproducente» en la consulta.

¿Qué efecto tendría en el resto de la ampliación?

El resultado del sábado se produce en plena discusión en Bruselas sobre fórmulas de membresía asociada y sobre las distintas velocidades entre los actuales candidatos a la adhesión: Ucrania, Moldavia y los países de los Balcanes Occidentales.

Un país rico, estable y ya integrado en el mercado único que se une por voluntad propia -y no por necesidad inmediata- funciona además como argumento de peso para la UE frente a los votantes de esos países, en plena competencia narrativa con Rusia sobre qué bloque ofrece más estabilidad.

Pese a ese debate todos los expertos consultados coinciden en que un avance rápido de la candidatura islandesa reforzaría el atractivo del proyecto europeo entre otros aspirantes antes que generar fricciones con ellos. EFE


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