Conflicto en Ormuz dispara la factura energética mundial en $330,000 millones
La parálisis del estrecho de Ormuz tras seis meses de conflicto armado entre Estados Unidos e Irán ha provocado un impacto económico masivo. Los países importadores han afrontado un sobrecoste de 330.000 millones de dólares (unos 282.000 millones de euros) en combustibles fósiles, según el Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA).
El informe destaca que el auge de las tecnologías limpias en el último lustro evitó un recargo adicional de 30.000 millones de dólares.
El bloqueo de esta vía marítima clave interrumpió el flujo de crudo y gas desde el Golfo Pérsico. Ante la crisis, las naciones han reconfigurado su matriz energética: mientras algunas aceleran la transición hacia renovables y evalúan la opción nuclear, otras han retornado al uso del carbón.
Pese a la reducción de los combates, la navegación por Ormuz sigue congelada debido a los altos riesgos para las navieras.
AUMENTO DE PRECIOS
El incremento de tarifas representa la crisis de precios más prolongada desde la Guerra del Golfo en 1990, con un gasto extra mensual para los compradores de 47.000 millones de euros respecto a las previsiones iniciales.
España ocupa el noveno puesto global entre los países más afectados, con un sobrecoste de 8.800 millones de euros.
No obstante, se sitúa como el tercer país más beneficiado por su apuesta verde, logrando un ahorro de 2.000 millones de euros en este semestre gracias a la infraestructura instalada desde 2020. China y Japón lideran este ahorro sectorial debido a la escala de sus economías.
Finalmente, el análisis subraya que la electrificación del transporte y la calefacción ha erosionado la dependencia de los combustibles fósiles.
El CREA proyecta que la adopción global de vehículos eléctricos neutralizará la demanda de cinco millones de barriles diarios para 2030, una cifra equivalente a la capacidad del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí.
