Honduras busca llevar vacunación al 95%, entre rezagos y dependencia externa


** PAI mantiene un esquema gratuito para proteger a la población contra más de 20 enfermedades

** Pese a los esfuerzos persiste la baja cobertura por una serie de factores, entre ellos la desinformación y falsas creencias

La cobertura de vacunación en Honduras oscila entre el 70 y el 90 por ciento, según el tipo de vacuna, mientras la meta es alcanzar el 95%, un nivel considerado clave para reducir el riesgo de brotes de varias enfermedades prevenibles.

La vacunación constituye una de las principales medidas de prevención frente a enfermedades transmisibles. En Honduras, el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI) mantiene un esquema gratuito que protege a la población contra más de 20 enfermedades.

Para el Gobierno, aumentar la cobertura continúa entre las prioridades sanitarias. La Secretaría de Salud ha informado que mantiene vacunas disponibles en los 298 municipios del país, mientras desarrolla jornadas y desplazamientos de brigadas para alcanzar a las comunidades con mayores dificultades de acceso.

Sin embargo, llegar a la meta aún es un desafío. Las coberturas presentan diferencias según la vacuna, edad y territorio, dejando grupos de población que no han iniciado o completado sus esquemas de inmunización.

Al respecto, el jefe de la Unidad de Vigilancia de la Secretaría de Salud, doctor Homer Mejía, advirtió que las bajas coberturas de vacunación están incrementando el riesgo de reaparición de enfermedades que se encontraban en fase de eliminación o control en Honduras.

DESINFORMACIÓN Y DIFÍCIL ACCESO

Entre los factores que afectan la vacunación figuran la desinformación y los contenidos falsos que circulan principalmente en redes sociales, donde mensajes contra las vacunas pueden generar dudas entre padres y responsables de menores.

A esto se suman las dificultades para acceder a algunas comunidades, el seguimiento incompleto de los esquemas de niños menores de cinco años y los rezagos en otros grupos prioritarios.

La preocupación de algunas familias también se ha incrementado después de reportes de fallecimientos de menores ocurridos tras jornadas de vacunación. Estos casos han generado investigaciones de las autoridades sanitarias sin que la coincidencia temporal entre una vacunación y un fallecimiento establezca por sí misma una relación causal.

Frente a este escenario, las autoridades del PAI han reiterado la importancia de completar los esquemas y mantienen las vacunas de forma gratuita en la red pública de salud.

¿CONTRA QUÉ ENFERMEDADES?

El esquema hondureño comprende diferentes biológicos administrados de acuerdo con la edad y condiciones de cada persona.

Entre los principales se encuentran la BCG, contra formas graves de tuberculosis; polio (VPI/VPO), contra la poliomielitis; pentavalente, que protege contra difteria, tétanos, tosferina, hepatitis B y Haemophilus influenzae tipo b; rotavirus, contra cuadros graves de diarrea y neumococo, para reducir el riesgo de enfermedades como neumonía y meningitis.

También se administra la SRP o triple viral, contra sarampión, rubéola y paperas; DPT, contra difteria, tétanos y tosferina; VPH, que ayuda a prevenir cánceres asociados al Virus del Papiloma Humano; influenza estacional y vacunas que contienen toxoide tetánico y diftérico (Td).

La vacuna contra la fiebre amarilla, por su parte, se utiliza principalmente en situaciones específicas, como personas que viajarán a países o zonas donde existe riesgo de transmisión y se exige o recomienda esta inmunización.

META DE MÁS DE 2.5 MILLONES

La Jornada Nacional de Vacunación y Desparasitación 2026 fue desarrollada oficialmente del 11 al 29 de mayo y posteriormente tuvo extensiones hacia principios de junio.

La estrategia estableció como objetivo alcanzar a más de 2.5 millones de hondureños mediante vacunación y desparasitación, con el despliegue de más de 6,000 brigadas y atención en alrededor de 1,800 establecimientos de la Secretaría de Salud y el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS).

Para fortalecer el abastecimiento fueron recibidas más de 780,000 dosis, incluyendo vacunas contra sarampión, rubéola, paperas y hepatitis B.

El viceministro de Salud, Eduardo Midence, ha destacado la importancia de fortalecer el programa de inmunización y ampliar el alcance de las jornadas para recuperar las coberturas.

VACUNAS DEL EXTRANJERO

Pese a contar con un Programa Nacional de Inmunización, Honduras no posee actualmente una industria capaz de producir a gran escala las vacunas humanas que necesita el sistema público.

Los biológicos utilizados por el país son adquiridos en el mercado internacional, principalmente mediante mecanismos como el Fondo Rotatorio de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Esta dependencia externa plantea un desafío adicional para la seguridad sanitaria: el país necesita mantener procesos constantes de adquisición, almacenamiento y distribución para garantizar que las dosis estén disponibles cuando la población las requiera.

Honduras cuenta con laboratorios dedicados a la fabricación de determinados medicamentos, pero desarrollar vacunas requiere infraestructura especializada, tecnología, investigación, controles de calidad y capacidad de producción biológica que actualmente no existen a escala industrial en el país.

Paradójicamente, una de las científicas hondureñas con mayor reconocimiento internacional en este campo es María Elena Bottazzi, quien participó en el desarrollo de Corbevax, una vacuna contra el COVID-19. Su trabajo científico, sin embargo, se ha desarrollado fuera de Honduras.

DE UNA ORDEÑADORA

La historia de las vacunas comenzó mucho antes de que existieran los modernos laboratorios farmacéuticos. En Asia y África ya se practicaban formas primitivas de inmunización contra la viruela, conocidas como variolización, aunque implicaban riesgos importantes para las personas.

El gran cambio ocurrió en 1796, cuando el médico inglés Edward Jenner observó que personas que habían contraído viruela bovina parecían estar protegidas contra la viruela humana.

El 14 de mayo de ese año, Jenner inoculó al niño James Phipps, de ocho años, con material obtenido de una lesión de viruela bovina de Sarah Nelmes. Sus posteriores experimentos sentaron las bases de la vacunación contra la viruela. La palabra “vacuna” tiene precisamente su origen en el latín vacca.

Décadas después, Louis Pasteur amplió los principios de la inmunización y desarrolló vacunas mediante microorganismos debilitados. Uno de sus mayores hitos ocurrió en 1885, con la utilización de una vacuna contra la rabia.

Más de dos siglos después de Jenner, las vacunas se han convertido en una herramienta fundamental de la salud pública mundial.

Para Honduras, el desafío ya no es descubrir cómo funcionan, sino conseguir que las dosis disponibles lleguen oportunamente a toda la población y alcanzar coberturas cercanas al 95% que permitan reducir el riesgo de enfermedades prevenibles.


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