Navidad más cara: alza de alimentos amenaza con reducir las celebraciones en los hogares hondureños


La Navidad de 2026 podría encontrar a numerosos hogares hondureños ajustando el menú y reduciendo gastos ante el encarecimiento de los alimentos, advirtió María Luisa García, coordinadora del Observatorio en Seguridad Alimentaria y Nutricional de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

La especialista explicó que los precios de los 30 productos considerados en la canasta básica alimentaria presentan variaciones frecuentes y señaló al costo de los combustibles como uno de los factores que terminan trasladándose a los alimentos.

“Cuando aumenta el precio de los combustibles, también aumentan los productos”, manifestó.

El impacto, explicó, no necesariamente ocurre de manera uniforme en todos los alimentos, pero termina afectando buena parte de las compras que realizan las familias en mercados, ferias y supermercados.

CLIMA AGREGA PRESIÓN A LOS PRECIOS

El problema no se limita al combustible.

García señaló que la sequía y las inundaciones también pueden reducir la producción y disponibilidad de determinados alimentos, generando una presión adicional sobre los precios.

Mencionó particularmente la carne de res en zonas donde la sequía ha golpeado la actividad ganadera, además de algunos productos lácteos.

También llamó la atención sobre alimentos de consumo cotidiano como huevos, frijoles, arroz y maíz, debido al peso que tienen dentro de la alimentación de los hogares.

El escenario plantea un doble desafío: si disminuye la oferta de productos mientras aumentan los costos de producción y transporte, las familias pueden terminar destinando una proporción mayor de sus ingresos simplemente a mantener su alimentación habitual.

LA PRESIÓN PUEDE AUMENTAR EN DICIEMBRE

El último trimestre agrega otro elemento: la demanda estacional.

“Cada temporada, cuando viene la temporada de Navidad, los productos como las carnes rojas, los huevos, el dulce de rapadura, el mismo pan se encarecen”, explicó García.

La combinación de una mayor demanda con una menor disponibilidad de determinados productos podría generar nuevos incrementos, según la especialista.

Esto tendría consecuencias que van más allá de modificar el menú navideño. Para los hogares con presupuestos limitados, gastar más en alimentación básica significa disponer de menos recursos para otros bienes, servicios y compromisos propios de diciembre.

“Estoy más que segura que muchos hogares no van a celebrar como siempre se ha acostumbrado con esta tradición alimentaria”, manifestó García.

La evolución de los precios durante octubre, noviembre y diciembre determinará finalmente cuánto aumentará el costo de las celebraciones. Por ahora, la advertencia de la especialista apunta a que las familias deberán prepararse para un cierre de año con mayores presiones sobre su presupuesto.


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