Cinco medidas para amortiguar el golpe de los combustibles


Con los combustibles nuevamente al alza, la discusión económica comienza a trasladarse del precio en las estaciones de servicio hacia una pregunta más amplia: qué medidas puede adoptar Honduras para evitar que el incremento termine golpeando con mayor fuerza a consumidores y empresas.

Las propuestas planteadas por especialistas se concentran en varios frentes: aliviar temporalmente la carga tributaria de los combustibles, facilitar financiamiento a los sectores productivos, fortalecer el crédito agrícola y coordinar las decisiones fiscales con la política monetaria.

El objetivo sería amortiguar un choque que no termina cuando el conductor llena el tanque. El aumento del diésel puede incrementar los costos del transporte de mercancías y de actividades productivas, generando presiones que posteriormente pueden trasladarse a los consumidores.

REVISAR LOS IMPUESTOS A LOS COMBUSTIBLES

Una de las medidas planteadas es revisar o reducir temporalmente algunos impuestos aplicados a los carburantes.

La lógica es disminuir parte de la presión que recibe el consumidor cuando aumentan los precios internacionales.

Sin embargo, una reducción tributaria tendría también un costo para las finanzas públicas. Por eso, una eventual medida tendría que definir cuánto dejaría de recibir el Estado, durante cuánto tiempo estaría vigente y cómo se compensaría esa reducción de ingresos.

CRÉDITO PARA EVITAR QUE EMPRESAS REDUZCAN OPERACIONES

El segundo frente estaría dirigido a las empresas, particularmente micro y pequeños negocios.

La propuesta consiste en utilizar fondos de garantía y mecanismos de financiamiento productivo para facilitar recursos a empresas afectadas por el incremento de sus costos operativos.

El propósito sería evitar que negocios con problemas de liquidez respondan al encarecimiento de energía, transporte e insumos reduciendo producción, inversión o empleos.

La medida tendría que concentrarse en actividades realmente afectadas y establecer condiciones que permitan determinar qué empresas necesitan el apoyo.

MÁS FINANCIAMIENTO PARA EL CAMPO

El sector agrícola aparece entre los más expuestos porque combina el aumento de combustibles e insumos con los efectos de la sequía y las inundaciones.

Entre las propuestas está fortalecer el crédito a través de instituciones como Banhprovi y Banadesa, acompañado de asistencia técnica y seguros agrícolas.

Facilitar recursos a los productores podría ayudar a sostener cosechas y producción pecuaria y, de esa manera, reducir nuevas presiones sobre la disponibilidad de alimentos.

REORIENTAR PARTE DEL PRESUPUESTO

Los analistas también plantean revisar prioridades dentro del Presupuesto General para dirigir recursos hacia actividades productivas y hogares particularmente afectados.

La diferencia estaría en utilizar apoyos focalizados en lugar de subsidios generales permanentes.

Esto permitiría concentrar los recursos públicos en sectores de mayor vulnerabilidad sin trasladar todo el aumento internacional de los combustibles a las finanzas del Estado.

COORDINAR LAS MEDIDAS CON EL BCH

El desafío adicional es que las medidas fiscales coincidan con una política monetaria que actualmente intenta contener la inflación.

El Banco Central elevó recientemente la Tasa de Política Monetaria de 5.75 % a 6 %, por lo que una eventual expansión del financiamiento productivo tendría que diseñarse cuidadosamente para no generar presiones adicionales sobre los precios.

La discusión, por tanto, no se limita a subsidiar combustibles. El reto consiste en combinar alivios temporales, crédito focalizado y protección a la producción sin deteriorar las cuentas públicas ni alimentar nuevas presiones inflacionarias.


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